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Ricardo Rojas, de la vaselina a Boca, a vivir en el campo y no ver más fútbol

 
 
 
Rojas no ve TV, ni tiene correo electrónico.  Foto: Archivo 

Llovía sobre la Bombonera. Iban 43 minutos del segundo tiempo y, en las dos bandejas destinadas para los hinchas visitantes, los fanáticos de River deliraban por el triunfo parcial 2 a 0 ante Boca, que marcaba el fin de una racha de más de 7 años sin victorias en la Ribera. Ricardo Rojas arrancó casi desde el campo de los millonarios y terminó definiendo de emboquillada desde afuera del área. Roberto Abbondanzieri nada pudo hacer. Era el 3 a 0 final y un grito de locura, la frutilla del postre, un golazo que queda guardado para siempre en las retinas riverplatenses.

Mañana, se cumplirán 10 años de esa jugada, la vaselina, de aquel 10 de marzo de 2002 en el que el River de Ramón Díaz superó a los xeneizes , por la 6ª fecha del torneo Clausura, título que luego quedaría en Núñez. En épocas flacas, los recuerdos brotan casi desde el alma para algunos fanáticos.

Ricardo Rojas, aquel héroe inesperado y que hoy, una década después, vive del campo en Misiones y no mira fútbol, ni consume muchas noticias, lo recuerda con canchallena.com : "Fue un grato momento de mi carrera profesional. Pasó rápido el tiempo. Fue muy importante para mí y una alegría muy grande en aquel momento para ese equipo. Encima nunca me caractericé por tener gol. Hasta el día de hoy, cada vez que me cruzo un hincha de River o Boca me lo recuerdan. Unos me agradecen y otros se acuerdan de toda mi familia, ja".

Rojas lanza la carcajada y cambia de frente como si estuviera aún en el lateral izquierdo. Sin embargo, la vida de este ex defensor, de 41 años, y que apenas hizo dos tantos en toda su carrera (el otro fue en el fútbol de Paraguay), se modificó por completo, tras retirarse, en 2007, con la camiseta de Belgrano, de Córdoba. "No tengo conexión con el fútbol. Me ofrecieron ser técnico, representante, ayudante de campo, pero a mí sólo me gustaba jugar. El fútbol es una profesión muy absorbente, te aleja de tus seres queridos, viajás mucho. Fue muy lindo, pero ahora es momento de que yo le devuelva a mi familia todo el apoyo que me dio y me dediqué a ellos", dice Rojas.

Ricky vive en Puerto Rico, Misiones, su ciudad natal, junto a su esposa María, que es profesora de música, y sus hijos Ismael (12 años), Sara (4) y Samuel (2). Allí, tiene campos, se dedica a un emprendimiento agrícola y pasa el tiempo también con el resto de sus familiares. Casi no mira televisión, no tiene cuenta de correo electrónico y, como en su época de jugador, lee mucho y sigue teniendo una activa vida religiosa. "Soy mormón, estoy muy activo en la iglesia, creer en Dios es muy importante", dice y deja al pasar sus lecturas: "Estoy leyendo un libro de técnicas de fruticultura y otro de Bernardo Stamateas sobre cómo alcanzar los sueños. Mis preferidos siguen siendo Hemingway y Sábato".

Ricky Rojas con su hijo en su casa de Puerto Rico, Misiones.  Foto: Territorio Digital

-¿Estás siguiendo la campaña de River en el Nacional B?

-Escucho los partidos por radio, hace mucho que no lo veo. Sé que le están costando los partidos, es una categoría muy peleada. Yo jugué ese campeonato con Estudiantes. Ojalá que termine entre los tres primeros y ascienda (sic, el ascenso directo lo consiguen los dos primeros). La verdad es que si me preguntás cuántos puntos tiene River, no lo sé.

- ¿No ves ningún partido?

- No, casi no miro televisión. La última vez que vi fútbol fue hace más de un año, ya ni me acuerdo.

- ¿La Promoción entre River y Belgrano tampoco la viste?

- No. Sé que jugaron mal. Fue una situación de fondo, venía de años atrás. Son errores que se terminaron pagando, fue un proceso.

- Cuando jugabas en River, eras compañero de Cavenaghi y el Chori Domínguez, ¿seguís teniendo contacto con ellos?

- No, me llevaba bien, pero yo no soy de llamar. De mis amigos del fútbol, hablo con Azconzábal, que hoy es técnico de Estudiantes. De los de River, me mando mensajes con uno de los cocineros, un utilero, gente del cuerpo médico. A ver si me invitan para ver a River ascender en la cancha, ja.

Sensaciones de Ricardo Rojas, un héroe inesperado, que hoy también lleva una vida distinta.

 
El momento del gol; Rojas le pega y termina en un golazo.  Foto: Archivo 

 Su carrera. Ricardo Rojas se incorporó a River, en 2001, cuando el entrenador era Américo Gallego. Por entonces, llegó con un alto contrato, que se criticó, de 500.000 dólares, superior por ejemplo al de Javier Saviola. Su punto máximo fue aquel Clausura 2002, en el que le marcó a Boca un golazo, en la Bombonera, y, en el partido contra Racing, una corrida electrizante suya, luego de que expulsaran a Comizzo, terminó en gol de Pipino Cuevas. Luego, pasó a Belgrano, de Córdoba, en 2006, y, allí, se retiró del fútbol un año después. Previamente, había jugado en Cerro Corá y Libertad, de Paraguay, Estudiantes de La Plata y Benfica, de Portugal. Nacido en Misiones, pero nacionalizado paraguayo, jugó para la albirroja el Mundial de Francia 1998.

 A River le tiene fe. "Creo que va a ascender y, luego, recuperará su juego histórico", opinó Rojas, quien tuvo una experiencia en el ascenso con Estudiantes en la temporada 1994/95, cuando el Pincha volvió a Primera, tras una temporada en el Nacional B. "Era muy duro", recordó.

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Organizaciones: River Plate.

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