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Torneo Clausura

Lanús logró salir del fondo y hundió más a Rafaela

El Granate se impuso, como local, sobre la Crema por 1-0, con un tanto de Mario Regueiro, de penal, y se despegó de la última posición del torneo Clausura; el conjunto santafecino sigue cerca de la zona de Promoción. Por Juan Manuel Raimundo

 
 

Es curioso: Lanús es uno de los mejores equipos del fútbol argentino, aunque a juzgar por el desempeño en el torneo Clausura, directamente está en la zona de los peores. De los más flojos. Casi, se cae de la tabla. Tiene una explicación: a sus desventuras locales se adosó el buen andar en la Copa Libertadores, certamen que ya lo cuenta entre los clasificados para los octavos de final. Lanús, sin embargo, debe pensar en mejorar su rendimiento doméstico: la realidad no es la que expone el campeonato. Por eso, en la desolada noche de lunes en el Sur, dispuso de una mayoría de titulares, para ensayar un estímulo con la mira en todo lo que vendrá. Que no es poco. La actuación no fue un derroche de luces, aunque le alcanzó para ganar y, sobre todo, cortar una serie de siete encuentros sin victorias (seis derrotas y un empate). Una campaña impropia para un conjunto de los quilates de Lanús.

Atlético de Rafaela juega por su subsistencia y, de paso, sabe que hay otros elencos que siguen sus desventuras. Algunos poderosos, como el caso de San Lorenzo. Lucha por la supervivencia en primera, con armas nobles, aunque ingenuas: casi todos le descubrieron su estilo. La derrota le provoca dolor, porque no puede despegar y la Promoción está a la vuelta de la esquina otra vez. Apenas medio escalón por encima del Ciclón, juega con un arma de doble espesor: si gana, suma mucho, pero si pierde... San Lorenzo (y Tigre y San Martín, de San Juan, y...) celebra la derrota de Rafaela como un triunfo propio. Es lo que ocurre ahora, en este mismo instante. Pero lo que pasa ahora, puede transformarse en la próxima función.

Siempre, en casi todo momento, Lanús fue superior. Se sostuvo, eso sí, por una acción que en la cancha pareció clara, aunque por televisión dejó demasiadas dudas: penal de Serrano a Camoranesi. Regueiro, con un remate de zurda, abrió el score. Ese tanto le brindó a Lanús la serenidad pretendida y al equipo santafecino la desesperación que suele obtener en cada actuación lejos de casa.

La segunda mitad fue más abierta, más atractiva. Porque Lanús, con los chispazos de Valeri y la potencia de Pavone, descubrió más huecos, impensados minutos antes cuando Rafaela se pareció a una fortaleza de la defensa. Y el humilde equipo visitante hizo lo que pudo: con vergüenza, con ímpetu, buscó por cualquier vía la ilusión del empate. Marchesín, en un par de ocasiones, expuso en vivo y directo sus seguras manos.

Pudo definirlo Pavone, que con un movimiento extraño, casi sin quererlo, envió la pelota a chocar con un poste. Así fue hasta el final: el medio campo, como alguna vez bautizó un sabio comentarista futbolero, resultó una típica zona de transición. Pelotazos, rápidos avances y entusiasmo ofensivo fueron las premisas de los minutos finales, que tuvieron una excelente virtud: el resultado estaba abierto, porque la diferencia mínima no era una ventaja decisiva. Lanús, en el campo doméstico, no es una luz en el camino y Rafaela, aun inferior, se prendió con lo poco que podía ofrecer.

Sin embargo, el 1-0 no se movió. Un alivio para Lanús y para... San Lorenzo. Entre tantos otros.

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