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Torneo Inicial

Los argumentos que jaquean al ciclo de Almeyda en River

Las culpas compartidas que derivaron en una crisis; la ausencia, los silencios y las maniobras de Passarella; los jugadores, entre la defensa y los cuestionamientos.

Por Alberto Cantore | canchallena.com

 
Passarella, con Almeyda, una imagen que no se ve hace un tiempo. 

La agitación que sacude a River es imposible de ocultar. Nadie debería hacerse el distraído en Núñez, porque todos los sectores aportaron, en mayor o menor medida, su parte para que se llegara a este grado de ebullición, en el que el futuro del técnico Matías Almeyda al frente del plantel está en jaque. Tanto es el alboroto que el clásico con Racing es un examen que el entrenador tiene que aprobar indefectiblemente para sostenerse en el cargo. Pero aunque las miradas se concentren en el Pelado, las culpas también arrastran a los dirigentes y a los jugadores.

Los pecados de Almeyda

Con 50 partidos de experiencia, entre la primera B Nacional, la Copa Argentina y el torneo Inicial, la ausencia de identidad que ofrece el equipo es la deuda más importante del ciclo. Almeyda no logró establecer una línea de juego en la campaña del ascenso y tampoco en el comienzo del torneo. Entre tantos volantazos que ejecutó el técnico -de nombres y también de dibujos tácticos- los futbolistas quedaron aturdidos. Tanta variable provocó que jugadores que eran titulares pasaran, al partido siguiente, a quedar relegados y no integrar tan siquiera la nómina de convocados.

La conformación del plantel, donde la ausencia de un genuino lateral izquierdo -la presencia de Carlos Arano es resistida por la gente; el juvenil Diego Martínez no tiene rodaje; no se hicieron esfuerzos para retener a Lucas Orban- es el déficit más evidente y un reproche que deberá aceptar el conductor. La insistencia para conservar a Manuel Lanzini, ahora sin lugar y por quien Fluminense acercó una interesante oferta para renovar el préstamo, y la sorpresiva aparición de Facundo Affranchino, que integraba la nómina de futbolistas prescindibles, para revertir el desconcierto que atormentaba al equipo frente a Vélez, son cuentas que debería responder Almeyda, a quien los cruces dialécticos con ídolos de la talla de Norberto Alonso y Ariel Ortega poco le aportaron.

Los silencios del presidente

Poco afecto a las apariciones públicas y a las entrevistas, el acompañamiento del presidente Daniel Passarella al plantel también es materia de cuestionamiento. "Saben que me gusta estar más cuando el equipo pierde que cuando gana", fue una frase que utilizó el Káiser durante la campaña del ascenso. Pero ni después del traspié en el debut con Belgrano, ni luego de la estrepitosa derrota con Vélez, la máxima autoridad del club se acercó para dialogar con el grupo, para respaldar al cuerpo técnico.

La misma actitud silenciosa adoptó Passarella cuando se produjo la discontinuidad de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, una situación engorrosa y de tirantez que generó un fuerte malestar en los hinchas. El encargado de dar la noticia fue Almeyda, quien más tarde reconoció su error de comunicación. Lo que el presidente logró fue correrse del centro de la escena, aunque no le alcanzó para esquivar las críticas; lo que no entendió Almeyda fue que hacer el trabajo sucio no le significaría un rédito a futuro, frente a la primera crisis.

El respaldo de los jugadores

Alguna vez, después de perder los dos superclásicos de verano y de reanudar con un empate ante Almirante Brown el programa en la B Nacional, las versiones posicionaron, como ahora, a Almeyda lejos de River. Cavenaghi y Domínguez, capitán y subcapitán de dicho plantel, manifestaron abiertamente que la salida del Pelado significaría también el alejamiento de ellos. Hoy, David Trezeguet, el líder y quien porta el brazalete, ofrecerá una conferencia de prensa. Quizá, la reacción para proteger al técnico haya sido un tanto tardía.

"Sabemos que de nuestra actitud y el resultado del domingo depende que se quede Almeyda; tiene el apoyo de todo el plantel y estamos todos en la misma bolsa", analizó Jonatan Maidana, que sin rodeos aceptó la crítica situación que desanda el técnico. Menos contemplativos fueron Luciano Vella y Lanzini. "No juego por decisión del técnico. No entiendo por qué me borró, me dijo que era por cuestiones de esquemas, pero no lo entendí", dijo el volante; "No nos explica por qué entra uno u otro jugador. Igual, tiene que trabajar hasta que él diga basta", afirmó el defensor.ß.

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