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La sub-22 del tenis

 
 

Diego Schwartzman ganó el primer challenger de su carrera en el Vilas Club. A los 20 años, en una temporada en la que ya había conseguido seis títulos en Futures , el "Peque" emergió como el que más lejos llegó de todos los argentinos que participaron de la gira de challengers, con los pasos previos por San Juan y Villa Allende. Esta seguidilla de campeonatos no contaba con una figura en especial que se recortara por sobre el resto. Leonardo Mayer, único de los argentinos ubicado en el top-100, no pudo darle consistencia a su favoritismo y no se llevó ninguno de los títulos. Con los demás podía pasar cualquier cosa.

Recién en el último challenger la cantidad se transformó en calidad. Del cuadro de 32 jugadores, dieciocho eran argentinos y hubo tres en semifinales: Schwartzman, Agustín Velotti y Marco Trungelliti. Casi sobre el cierre de la temporada consiguieron los mejores resultados de sus vidas, con el agregado de hacerlo en el país, tarea que no todos los jugadores sobrellevan con éxito. La vida del tenista, en ocasiones, se asemeja a la de los viejos vendedores que van puerta por puerta. No importa tanto el talento, o no solamente eso, sino la persistencia y la capacidad para sobreponerse a los portazos en la cara. Son tenistas quienes insisten, no quienes tienen los golpes más lindos. Cuando se dan las dos cosas juntas, un tenista puede llamarse Roger Federer o Gastón Gaudio.

Schwartzman y los demás tienen algo en común: son menores de 22 años. La Argentina tiene hoy un nutrido lote de jugadores que no pasan esa edad y que están ubicados entre los 200 primeros del ranking. Guido Pella (125), Federico Delbonis (129), Guido Andreozzi (162), Diego Schwartzman (173), Agustín Velloti (179), Facundo Argüello (190) y Marco Trungelliti (199) son los tenistas que aún con la fluctuación semanal del ranking, se ubican en esas posiciones. Algunos de ellos ya están al límite de esa edad.

Puede ser una trampa evaluar la alta competencia desde lo generacional. Especialmente si la Argentina tuvo figuras que a esa edad ya habían conseguido resultados trascendentes. Juan Martín Del Potro, David Nalbandian y Guillermo Coria son esos jugadores. Más atrás en el tiempo lo hizo Gabriela Sabatini.

Tomemos esos casos como excepcionales porque realmente lo fueron. Hay quienes opinan que particularmente el tenis masculino está subiendo la edad de sus competidores. Si se revisa hay más jugadores por encima de los 30 años que siguen avanzando en los cuadros y que tardan un poco más en retirarse. Y los jugadores que aparecen como las nuevas esperanzas del tenis norteamericano, el australiano e inclusive el argentino, precisan atravesar un período de adaptación para comprobar cual es el nivel real que tienen. En otras palabras: precisan que el circuito los "sacuda" un poco antes de ser categóricos con la descripción exacta de sus posibilidades.

Uno de los que piensa así es Sebastian Prieto, entrenador de Schwartzman. Dirige a un jugador que a los 20 años ganó su primer challenger y con eso se metió entre los doscientos mejores. Sabe que falta mucho todavía: "El tenista argentino siempre tuvo sus tiempos de maduración. La diferencia ahora está en que el circuito le marca límites a los más jóvenes. Subió la edad de los jugadores y hasta duran más. Todos estos chicos que están ahora en los challengers y que tienen entre 20 y 22 años, son comparables a cuando Coria y Nalbandian tenían 16 años. Nadie podía decir para qué estaban, entre otras cosas, porque eran muy chicos. No los estoy comparando, pero mi idea es que para tener un juicio definitivo sobre estos jugadores hay que esperar dos o tres años más.".

Diego Schwartzman se quedó con el primer challenger de su vida en Buenos Aires. Uno de sus consejeros es Guillermo Coria y otro de los que lo felicitó fue Juan Mónaco que ya estaba en París para jugar el Masters-1000. Se hicieron compinches en los entrenamientos de la pasada Copa Davis contra República Checa. Mónaco, ocho años mayor, lo invitó a hacer la pretemporada juntos y a entrenarse en Australia, donde Schwartzman intentará pasar la clasificación del primer Grand Slam del año.

Ser buen tenista es cuestión de insistencia. Diego Schwartzman y los demás sub-22 están en esa dura tarea de golpear puertas, una tras otra, para ver si les compran lo que ellos tienen para ofrecer: la posibilidad de un futuro en el tenis..

canchallena por e-mail.
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