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Federer en Argentina

Federer: "Estoy más entusiamado yo que los fans"

A 13 días de su visita a la Argentina, el suizo habló del futuro y de su rol de padre; sobre Del Potro afirmó: "Puede pelear por el número 1".

Por Sebastián Torok | canchallena.com

 
 

En Dubai, a más de 13.000 kilómetros de Buenos Aires, donde el petróleo es oro líquido y las construcciones perforan el cielo, el reloj marca las 17.55. Son siete las horas de menos en la Argentina, aunque la temperatura es prácticamente la misma: unos 28° en ambas orillas. "Hola, gracias por tu tiempo. ¿Cómo estás?", dice, por teléfono y con esa simpleza y cordialidad abrumadoras que lo acompañan, Roger Federer, como si fuera uno más, como si no anduviera elegante por la vida y en puntas de pie acumulando títulos y devoción con una raqueta en la mano. Son 13 los días que restan para que el ganador de 17 Grand Slams llegue a la Argentina , por primera vez en sus 31 años, para disputar dos exhibiciones frente a Juan Martín del Potro, en Tigre; previamente, visitará Brasil y, luego de comer asado en terreno porteño, irá a Colombia. Pero antes de esa aventura, el padre de gemelas descansa en el Emirato, donde tiene inversiones y disfruta del clima cuando en Europa las temperaturas son bajas.

"Sí, es un lugar muy interesante, en el que me gusta pasar las vacaciones, tiene un buen clima para entrenarme. Sé que Maradona también está aquí, ¿no? Pero no me lo encontré. Lo conocí hace un tiempo en Londres y me pareció una persona muy agradable", explica el hombre que es mucho más que un exitosísimo tenista. Federer es una fuente de inspiración para niños, para artistas, para todos. Ocurre que el gran Roger posee una virtud que trasciende los courts y consolidó la leyenda: su disciplina individual, que es tanto o más fascinante que su atiborrada vitrina de trofeos. No vale la pena compararlo con los jugadores de otras generaciones, pero está claro que al final del camino muy pocos podrán decir que tuvieron la exquisitez y la categoría del ex N° 1 del mundo.

"Estuve en más de 50 países, pero nunca en América del Sur. La Argentina me atrae muchísimo porque es un país muy fuerte en el deporte en general. Sentía una necesidad de viajar a América del Sur antes de retirarme. No es una cuestión de dinero. Quería tener esa experiencia con los fans. De entrada, mi plan era jugar sólo un partido, pero por la gran demanda de entradas que se produjo, hubiera sido una picardía estar un solamente día en el país e irme; hubiese sido una lástima", cuenta Roger, encendido y de excelente ánimo, que llegará a nuestro país junto con su padre, Robert, y parte de su equipo.

-En la Argentina tenés, probablemente, muchos más fanáticos que en varios sitios del mundo. Se juntarán 40 mil personas en dos días para verte jugar en Tigre. ¿Con qué ambiente creés que te encontrarás?

- Soy honesto: no puedo creer que hayan armado un court con tanta capacidad y que casi ya no queden entradas. Estoy viviendo un sueño. He jugado en lugares muy grandes, como en el US Open, pero jugar delante de 20.000 personas me produce muchísima energía, pero también nervios y expectativas. Estaré cumpliendo un sueño, porque será la primera vez que iré a la Argentina, estoy muy contento de visitar un país tan grande y con tanta gente apasionada por el deporte. Estoy emocionado, será increíble, realmente. Quiero sorprenderme con lo que pueda conocer, me gustaría hacer algunas actividades, estar relajado, entretenerme. Estoy casi más entusiasmado yo que los fans.

-Se conoce que sos fanático del fútbol, incluso en algún momento siendo tenista profesional compartiste entrenamientos con el plantel de Basilea, en un momento donde jugaba el argentino Julio Rossi. ¿Es verdad que tenés el deseo de conocer algún estadio de nuestro país?

-Amo el fútbol. Lo jugué de manera intensa hasta los 12 años. Hoy, Messi y Ronaldo son los jugadores que más admiro, son parte de la elite. Hace algunos años miraba mucho a Batistuta, me llamaba mucho la atención su capacidad para anotar goles, era de mis preferidos. El deporte argentino siempre me llamó la atención, con Coria, Nalbandian, Del Potro, Sabatini, Vilas, Gaudio, que me habló muchas veces de Independiente. Claro que también conozco a Boca y a River.

-Esta temporada jugaste ocho veces con Del Potro, ganaste en seis oportunidades y perdiste en dos. Tenés una cordial relación con él y lo conocés. ¿Qué lugar en el circuito creés que ocupará en el futuro próximo?

-Aaaah, dejame pensarlo... Creo que su meta debe ser, como mínimo, apuntarle a llegar al top 4 o 5 del ranking. Juan Martín estuvo jugando muy bien este año. Espero que pueda mantener su nivel en 2013 y que se sienta más cómodo físicamente, sin lesiones. Porque lamentablemente estuvo lastimado un largo tiempo. Puede llegar a pelear por el número 1. Jugué muchas veces contra él este año, fueron partidos muy difíciles, emocionantes, yo puede ganar algunos y espero volver a hacerlo en las exhibiciones y el próximo año (sonríe).

-Hay un tema siempre latente. ¿Es compatible la Copa Davis para el calendario de los jugadores que luchan por el top 5?

-Bueno..., ser top 10, top 5, es un objetivo muy difícil de perseguir. Hay muchas cosas en juego, muchos torneos, hay muchas presiones... Si me preguntás por Juan Martín, creo que él también las tiene. Y uno, a veces, debe elegir y tomar decisiones, aunque no siempre todo el mundo las entienda. Cada jugador hace su propia elección y es respetable.

-El año próximo no jugarás algunos torneos como Miami, Montecarlo, Basilea. ¿Tu objetivo es blindar tu físico para intentar regresar al número 1 o sólo disfrutar lo que llegue?

-Sigo teniendo metas, siempre las tengo? Siempre hay que tenerlas en la carrera. El día que no tenga ningún objetivo más me sentiré realmente vacío y pensaré en el adiós. Obviamente tengo en mente volver al número 1 del ranking, aunque sé que será algo muy difícil, pero también que será una búsqueda excitante. Lo intentaré. Ahora tengo que terminar bien mi preparación, espero llegar bien a Australia, porque el próximo será un año muy competitivo y hay que estar muy bien.



-¿Qué más te queda por ganar?

-Llevo jugando tenis durante muchos años, sé cuándo puedo jugar y cuándo no. Quiero mantenerme al tope de la capacidad física. Y quiero seguir en el centro de la escena. Ahora, a diferencia de otros años, estoy pasando cada vez más tiempo con mi familia y lo bueno es que lo disfruto mucho. Así que, por supuesto, quiero ganar más Grand Slams. No tengo en mente retirarme pronto, quiero seguir compitiendo en lo más alto por varios años más.

-¿Lograste más trofeos y reconocimientos de los que soñaste?

-Todos los títulos, los triunfos, los récords que logré, todo el reconocimiento recibido en mi carrera, superaron ampliamente lo que había soñado cuando comencé a jugar al tenis. Es increíble haber alcanzado tanto. Amo estar en este lugar.

-¿Qué considerás que le aportó a la historia del tenis la rivalidad tuya con Rafael Nadal?

-Pienso que fue una rivalidad genial, contra un gran jugador como Rafa, que es tan competitivo todo el tiempo. Fue un enfrentamiento muy atractivo, que la gente siempre esperó con ansias. Es increíble formar parte de una de las históricas rivalidades del tenis, que se puede comparar quizás con las de Sampras y Agassi, Borg y McEnroe, McEnroe y Connors... Y saber que tanta gente la siguió durante todo este tiempo es emocionante. Ojalá que Rafa pueda dejar atrás sus lesiones y regrese al circuito pronto. El tenis es un deporte de rivalidades y desafíos, así que seguramente surgirán nuevos clásicos en los próximos tiempos y espero verlos.

-A los 31 años, casado con Mirka Vavrinec y con dos hijas, ¿cómo es tu vida fuera de los courts y cómo sos como padre?

-Amo mi rol de padre y en unos años, cuando me dedique full time a ellas, en realidad buscaré lo que cada padre quiere con sus hijos: educarlos. Mirka siempre me ayudó, es una gran compañía. Cuando la conocí, yo no tenía títulos y ahora tengo 76, así que mirá todo lo que pasó. Ella me acompaña en todo y su papel ha sido muy importante y le encanta verme jugar. Ahora, la vida nos ha cambiado desde el nacimiento de nuestras hijas, pero tratamos de que sea compatible con mi carrera profesional. Me acompaña siempre que puede y creo que me hubiera retirado si a ella no le hubiese gustado acompañarme. Pero en definitiva, vivo tranquilo. Soy un tipo muy normal.

En realidad, Federer no es un tipo normal. Lo demuestra a cada paso, con cada gesto. Como el saludo, lleno de calidez y lejos de cualquier estrellato, cuando se despide telefónicamente. "Thank you very much. A pleasure (Muchas gracias. Un placer)". Y remata, en un limpio español: "Chau. Hasta diciembre". Un grande..

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