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Torneo Inicial

Vélez festejó el campeonato con una goleada

El Fortín, que se había consagrado en la fecha pasada, le ganó a Rafaela 3 a 0 con los goles de Pratto y Ferreyra (2), que terminó como goleador del torneo junto a Scocco.

Por Néstor Clivati | Para canchallena.com

RAFAELA.- Un equipo con apenas tres prácticas de fútbol encima, Rafaela, recibía al flamante campeón, Vélez, el conjunto que mejor juega; una formación que hace cuatro años tiene un guión definido y es, casi, una marca registrada en el fútbol argentino.

El resultado terminó siendo obvio: la goleada 3 a 0, edificada en el final con un cabezazo de Pratto y un penal de Ferreyra (antes, en el primer tiempo y de zurda, había abierto el marcador), ahondaron las diferencias entre unos y otros. El marcador potenció las penurias de la Crema, que presentó a Jorge Luis Burruchaga en el banco de suplentes a la espera de mejores resultados y la permanencia en primera.

Apenas tuvo tiempo el campeón del mundo en México 1986 de cambiar fichas y suplantar a lesionados y suspendidos. Rafaela recibió al monarca con cara de circunstancia y con la cabeza puesta en el torneo Final.

Vélez no fue un torbellino. Le alcanzó saberse muy superior para manejar el partido a su antojo y terminar dando una muestra gratis de equipo granítico, con conceptos clarísimos y una definida inclinación hacia el juego rápido y preciso, con la pelota como máxima aliada. Siempre.

 La tabla de posiciones del torneo Inicial

En todo momento estuvo claro que el actor protagónico era Vélez. A Rafaela le quedaban las sobras de un banquete que no estaba hecho a su medida. Porque cada vez que los locales, a fuerza de sudor, conseguían atacar, Vélez retrocedía y respondía con mayor fuerza. La dominancia del campeón fue absoluta. Nunca dejó que el local intuyera que podía sacar, al menos, un empate.

Al promediar el primer tiempo, a ese dominio territorial, Vélez le agregó el gol. Porque Ferreyra, un depredador del área que se especializa en conseguirse la comida de las maneras más inverosímiles, fue más fuerte que su marcador. Buscó la pelota y la acarició con su zurda, para cambiarle el palo al arquero Sara. Parecía una ventaja irreversible, pese a que quedaba medio partido.

Lo era, porque en la única situación que tuvo Rafaela, Federico González estrelló su remate en el palo. Iba media hora de juego de la segunda parte, y allí el local se derrumbó. Aparecieron grietas en su última línea y, sobre todo, comenzó a quedarse sin piernas. Allí, en el juego sucio, en el trajín, era en el único lugar donde la Crema podía hacerle frente a Vélez.

Como consecuencia lógica de un menor despliegue del local, Vélez creció. Cabral fue aún más cerebral y solvente. Copete, que había entrado por Insúa, aportó verticalidad. Arriba, en el área, donde se definen los partidos, Pratto y Ferreyra siguieron mostrando la misma buena sintonía que desplegaron en todo el torneo. Prueba de ello fue el segundo gol, gestado entre ambos y definido con un cabezazo por Pratto, que aprovechó un centro de su compinche en la delantera. Fue una devolución de gentilezas: hace una semana, y frente a Unión, en Liniers, Pratto habia habilitado a Chucky para definir el encuentro.

Quedó tiempo para que Laverni juzgara penal un encontronazo de Fissore y Fontanini con el ingresado Brian Ferreira. Lo agradeció la estadística, porque el Fereyra goleador abrió su pie derecho y convirtió su 13er gol, que sirvió para igualar a Ignacio Scocco como máximo artillero del torneo. El pitazo del árbitro dio paso a una rara celebración: todo el estadio despidió con aplausos al vencedor. A Vélez, el campeón. El mejor equipo de todos..

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