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Ricardo Gareca: "Estoy en el pico más alto de mi carrera"

 
 

Cualquier otro se habría ido rápido a los vestuarios, preso de la bronca de haber pedido uno de esos denominados partidos de seis puntos. Vélez acababa de caer con uno de sus competidores directos (Newell's) y así el nuevo líder rosarino le sacaba cinco unidades de ventaja. Sin embargo, la primera reacción de Ricardo Gareca (54 años) fue asumir la derrota e ir a felicitar a su colega Gerardo Martino por el triunfo y el trabajo integral que estaba llevando a cabo. No se quejó del árbitro, no puso excusas. Vélez bajó la cabeza y siguió trabajando como equipo. Al final fue campeón y el proyecto largo de continuidad volvió a darle resultados en el corto plazo. El entrenador se abraza al trofeo del torneo Inicial, y dice: "También me gustaría verme con la Copa Libertadores en algún momento de mi vida". Gareca camina en puntas de pie en cuanto a su futuro: "Soy feliz en Vélez". Esto puede entenderse como un guiño para la renovación, pero también no para de agradecer, desde el primer dirigente al último empleado, como si estuviera evaluando una despedida: "Tengo que pensar bien qué voy a hacer".

-¿En qué punto se encuentra de su carrera como entrenador?
-En el pico más alto de mi carrera. Para mí es importante. He luchado por todo esto y valoro todos los momentos que tuve, pero así lo siento ahora: soy abuelo, disfruto de mi familia y de este presente deportivo.

-¿Se siente reconocido?
-Sí, yo me siento reconocido. No necesito más reconocimiento del que tengo y se lo agradezco a la gente. Estoy bien.

-¿Se puso un tope de edad para dirigir ?
-Hay iniciativas con técnicos más jóvenes, pero... no me he puesto a pensar. Hay DT jóvenes muy capaces, y de experiencia muy capaces también. No me puse plazos.

-No debe ser sencillo, sobre todo ahora, que se habla mucho de la diferencia generacional con los más chicos.
-Pero hay jóvenes viejos y maduros jóvenes. No tiene que ver con la edad, está en la mentalidad. Yo no creo mucho en eso. Quedará a elección de los dirigentes. Y después dependerá mucho de lo que demuestre y se adapte cada uno. Si soy mayor, pero me adapto bien, obtengo resultados, el equipo funciona y hay una buena convivencia, es válido. Mientras la persona esté bien, no hay un tope.

-No estaba convencido de los procesos mayores a dos años. ¿Cambió de idea?
-Es que yo decía eso con respecto a los papeles firmados, pero los procesos largos, como consecuencia de un proyecto, de algo planificado, se pueden dar. Eso sí.

-Usted estuvo cerca de ganar la Copa Libertadores como jugador y también como DT. ¿Por qué genera tanta obsesión?
-Porque la Libertadores es lo más importante que se puede ganar a nivel de clubes, sobre todo los que somos de esta parte de América. En Europa es la Champions League.

-¿Qué diferencias nota entre lo que era la Libertadores en su etapa de jugador, hace 25 años, y lo que es hoy?
-La importancia es siempre la misma. En cuanto al juego, se cambió, se hizo más vertiginoso. La localía sigue siendo importante. Parecería que puede influir menos, pero no. Para mí no. Yo creo en esas cosas. En el fútbol, en líneas generales, es más fuerte el local. Quizás en el juego hoy hay más dinámica, los espacios se reducen, hay menos tiempo para pensar que antes; pero los habilidosos siguen estando y marcando diferencia. Y, a la larga, el equipo que arriesga más es el que obtiene mejores resultados.

-Pasaron muchos jugadores en todo este tiempo por sus manos y todos lo elogian. ¿Alguna vez tuvo una diferencia de la que no pudo volver atrás?
-No, nunca llegué al extremo en todos los años que llevo como DT. Llegar ahí implica que hay intolerancia de jugador a técnico y si se llegó a ese punto es porque previamente a esa intolerancia hubo sucesos en los que el problema no se atacó a tiempo. Yo trato de hablar para no llegar a esa situación. No digo que no pueda ocurrirme, trato de evitarlo.

-Contra Colón, perdían 0-3 y sacó a Bíttolo en el primer tiempo, y a un referente como Domínguez no le gustó. Más allá de la discusión en el momento, ¿ser sincero potencia al grupo?
-Hablé después delante del grupo y con el jugador. Son decisiones que no estoy acostumbrado a tomar. Sacar a un jugador durante el primer tiempo no me había pasado nunca. Podría llegar a hacerlo por una lesión o por una circunstancia de un jugador menos del rival y que tengamos la necesidad de ganar; o porque ya teníamos una diferencia de gol importante, pero no perdiendo, como se dio en esa circunstancia. Ese día Colón nos había metido tres goles en 25 minutos y creía que teníamos tiempo de revertirlo. Cuando uno hace algo, es porque cree que lo puede modificar. Lo veía tan distante desde el resultado que me pareció que había que tomar una medida rápida y por ese sector [el izquierdo] nos estaban complicando.

-¿Cómo califica el nivel del fútbol argentino?
-Es competitivo, diferente a las ligas donde se sabe de antemano quiénes van a pelear. Acá no. A la prensa no le gusta el nivel futbolístico más que nada, pero es respetable. Puede ser... Yo lo tomo como algo competitivo. A veces uno quiere plasmar una idea en el campo de juego, pero no es fácil. Los continuos cambios en los planteles, las crisis institucionales, las idas y venidas masivas de jugadores; así es muy difícil proyectar algo. Vélez tiene una continuidad y una base, y en base a eso hay algo en funcionamiento. Y eso les permite a las incorporaciones que cuenten con una tolerancia, con una paciencia mayor. El equipo los puede esperar y a los jóvenes también se los espera más. En All Boys se van jugadores, pero los que llegan están porque hay algo en funcionamiento también. Arsenal, lo mismo. Lo demás atenta contra el buen espectáculo, los cambios y las presiones a las que estamos sometidos todos.

-¿Por las presiones se ven errores groseros que antes no se veían en primera división?
-¿Y qué te parece? El Barcelona que todos admiran y quedan maravillados... Ellos no sólo retienen a los mejores, sino que incorporan a los mejores. Mantienen un estilo, hay algo funcional. Es muy difícil compararlo con el medio nuestro, donde aparece un pibe y enseguida se lo llevan; o donde se van diez jugadores de golpe por distintas razones.

-¿Cuáles fueron las veces que más cerca estuvo de dirigir a Boca o a River?
-¿En toda mi carrera? Nunca.

-En 1999, en Córdoba, me dijo que tenía la sensación de que algún día iba a dirigir a Boca. ¿La sigue teniendo?
-Ése fue un gran momento mío también, en 1999/2000, porque habíamos ascendido a primera con Talleres, lo mantuvimos y ganamos la Conmebol. Para mí todos lo momentos son muy buenos. Todas las experiencias, aun las malas, a uno lo enriquecen. Pero éste es el momento del pico más alto en lo que me toca vivir de reconocimiento.

-No me contestó...
-Uno trabaja para apuntar a las metas máximas. Como jugador fui igual. El tiempo dirá si alguna vez me tocará, pero trabajo para obtener cosas, ¿no?

-¿Lo mismo sucede con la selección? Cuando fue campeón, en el Clausura 2009, dijo que todavía no estaba preparado para dirigir a la selección. Otros, en cambio, se autocandidatean.
-Hay cargos en los que uno debe estar preparado. Y pienso que cuanto más preparado esté uno para dirigir la selección, mucho mejor. Cuando más preparado esté para dirigir a Boca y River, mejor. Porque es lo más parecido a dirigir a la selección. Porque consume el 80% de la población, es una realidad permanente.

-¿Hoy sí estaría?
-Bueno... Hoy estoy en un club que no es reconocido a la misma altura de Boca y River, pero que tiene la misma mentalidad que Boca y River. Dirigir hoy en Vélez, la dirigencia, el mánager, los jugadores, el cuerpo técnico sabemos que siempre nos exigen pelear cosas permanentemente. Tenemos la obligación de ganar algo o de pelear algo, lo mismo que en Boca y River, aunque después el reconocimiento es diferente y nosotros lo aceptamos.

-¿Pero si lo llaman, dentro de un tiempo, ahora dice que sí?
-Bueno, llevo cuatro años en una institución del nivel de Vélez. Son cargos para estar muy preparado. No es lo mismo contestar a cien periodistas que a veinte.

-Siempre fue de perfil bajo, de mostrarse centrado. ¿Por qué en los últimos partidos, quizá desde Quilmes para acá, se lo vio nervioso, más alterado que de costumbre?
-Lo que me preguntás vos, yo también me lo pregunto. Tendrá que ver con la responsabilidad. Pasan los años y bueno... Vélez necesita seguir peleando cosas. Cuando llegué a Vélez, estaba más tranquilo y cuantos más años paso en Vélez, más responsabilidad siento. Eso me lleva al análisis y ver... No es tan sencillo. Uno dice: «Bueno, hace más años que está, ya se consiguieron títulos, debería estar más tranquilo». Yo no lo siento así. Al revés: siento una responsabilidad mayor, y eso hace que me prepare mejor todavía. Y por eso, en caso de continuar, tengo que preguntarme si voy a tener las energías necesarias para semejante responsabilidad. Porque la gente va a exigirnos más todavía.

-¿El descanso es una posibilidad?
-Sí, por supuesto. Estoy en ese derecho de poder pensar. Hace muchos años que estoy trabajando en forma consecutiva. Debo contemplar la posibilidad de continuar en Vélez, de ir a otro club o de descansar.

elogios de selección

"A la selección la veo muy bien en todo aspecto. En cuanto a la conducción, a los jugadores. Está en un gran momento. Tengo pálpitos y sensaciones muy lindas para Brasil 2014. Me gustaría presenciar ese Mundial como espectador y llevar a mi familia."

"Estoy convencido de que Vélez fue el mejor"

Gareca define las claves del éxito de Vélez en el Inicial: "El equipo fue a buscar los partidos, se sobrepuso a situaciones adversas y luego nos pudimos sostener. Estoy convencido de que Vélez fue el mejor". Y con respecto a la diferencia en el estilo de juego, con un equipo más vertical y explosivo y sin necesidad de elaborar tanto, comentó: "Más allá de que tengas algo definido, tener torres de un metro ochenta y pico en ataque (por Pratto y Ferreyra) es una tentación que sienten todos. A veces cuando te aprietan o cuando no hay espacios; a veces dejás de lado algunas cosas para ganar terreno. ¿Por qué? Surten un efecto. Vos tirás y el que recibe aguanta, y el que recibe lastima o soluciona un inconveniente de una elaboración de diez o quince toques; y te das cuenta de que ahora en tres toques conseguís el mismo efecto. Todos los sabemos, lo percibimos. La idea es que sea un recurso, una alternativa, pero no algo sistemático".

Gareca sabe que todos los logros se consiguen con un trabajo en equipo. Por eso aclara: "Me gustaría agradecer al profesor Néstor Bonillo y su ayudante Ernesto Colman, al Bocha Santín, mi mano derecha junto con el Turu Flores, que fue un acierto incluirlo en esta etapa tras una sugerencia de Bassedas; a Bartero como entrenador de arqueros. También al departamento médico, al psicólogo Marcelo Márquez, gente muy allegada. Principalmente a Bassedas. También los dirigentes. En su momento a la gerencia de Becker, Mariano Armentano, al jefe de prensa Beto Maceira, los masajistas Luis y Roberto Molina, siempre a disposición mía. Entre todos hicieron una estructura que me facilitó el trabajo"..

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Organizaciones: Vélez Sarsfield.

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