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El brasileño Going Somewhere dio el batacazo en el Pellegrini

Cuando todo San Isidro se aprestaba a festejar la victoria de Indy Point, el visitante atropelló de la nada y superó al crack argentino por un cuerpo y medio en el disco; tercero fue Didimo, otro brasileño.

Por Gustavo S. González | Para canchallena.com

 
 

Antes de largarse el Gran Premio Carlos Pellegrini (G 1-2400 m) era difícil explicar la inclusión del brasileño Going Somewhere. Ahora que se corrió, explicar su triunfo es más sencillo.

Como es fácil observar que Indy Point corrió como siempre. Como cuando ganó el Nacional, el Jockey Club y el Estrellas Juvenile. Como cuando perdió la Polla de Potrillos.

En la primera gema de la Triple Corona, en Palermo, Sol Planet se coló por los palos, después de hacer 1500 metros sin perder un centímetro, y lo superó por medio cuerpo. Ayer, el caballo que vino de relleno en la delegación de Brasil; el ganador de un par de carreras comunes, sin lustre, también viajó por dentro. La diferencia es que el Pellegrini tiene 2400 metros, no 1600. Y que corrían ayer 22 caballos, no 16.

El riesgo de quedar encerrado se multiplicaba, en la pista de San Isidro. Pero cuando uno corre sin el compromiso de ganar, aliviado de la carga de los pronósticos, olvidado de las miradas de los otros, como el jockey Nelito Da Cunha, se puede hacer más fácil. Más cuando se goza de una libertad impensada, inexplicable, en el lugar que debía estar más concurrido.

Ni siquiera el paseo ayudaba para confiar en Going Somewhere. Su figura no era la de Rabid in the Rye o la de Di Giorgio. Ni la de su compatriota Didimo. Ellos sí lucían su estado en la redonda. O tal vez sea que uno pasaba de largo la mirada ante el alazán de 3 años al que Alfonso Florio Barbosa entrena en Campinas, cerca de San Pablo.

La chaquetilla de Phillipson es una de las tantas de Brasil que se ven en nuestros hipódromos. Nelito Da Cunha es una cara conocida. Estuvo en las Fustas de América. Y ya había corrido el Pellegrini. "Fui segundo en 1998 [con Ballxiza, detrás de Coalsack] y cuarto luego, con Puerto Madero", explicó el jinete, de 40 años.

"Traté de aprovechar todo, por dentro", siguió, sereno. Tan calmo como el festejo, durante la premiación, no muy a la brasileña, sin gritos de alegría, cero euforia. La sorpresa ahuyentó a todas las demás sensaciones.

"Ganó bien en 3000 metros", justificó Florio Barbosa a su caballo. Era una carrera común aquella. Crujía un poco la hoja de antecedentes de Going Somewhere mezclada entre la de los caballos del Pellegrini. Si no pagó más que esos 23 pesos a ganador fue porque integraba una yunta con Gober, ganador del Derby de São Paulo (G 1-2000 m), una carrera en la que los responsables de Going Somewhere ni se habrían atrevido a incluirlo. Se dice que el avión carguero que venía de Brasil tenía un espacio por ocupar. El que llenó ese vacío vino a ganar el Pellegrini.

El brasileño Kara de Birigui salió a la punta. Tormentoso Moro lo fue a buscar. Indy Point se puso cerca, por el lado externo. Después vino Storm Rancher, el primero en dominar al entrar en la recta.

Pero Indy Point pasó al frente pronto. Gonzalo Hahn decidió que ya no debía tenerlo en la rienda. La imagen era la de siempre. El caballo del Gus-May-Fer tenía todo controlado. Didimo no sería problema, a su derecha; quedaría tercero, a tres cuartos de cuerpo. Di Giorgio tampoco; fue bueno su cuarto puesto, igual.

Da Cunha pensó que debía buscar afuera, en un momento. Pero el callejón se hizo autopista, derecho delante de él. Ganó por un cuerpo y medio. Otra vez, el desaliento en las tribunas. El silencio.

Indy Point no debía cambiar nada para ganar. El Pellegrini, generoso con los caballos extranjeros tantas veces, tampoco cambió demasiado su destino..

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