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Serie de Hockey sobre césped

Garraffo, un entrenador con espíritu docente

El nuevo técnico de las Leonas reconoción estar "emocionado" y agradecido por la oportunidad; Lucha Aymar y Sole García, los principales focos a resolver.

Por Enrique Vivanco | Para canchallena.com

CÓRDOBA.- ¿Sensaciones? "Emoción y agradecimiento", eso es lo que dijo Marcelo Garraffo, segundos después de ser presentado como nuevo entrenador de las Leonas. Poco más de dos décadas después de ser considerado el mejor jugador argentino de hockey sobre césped de todos los tiempos, y habiendo sido también secretario de Deporte de la Nación, el histórico jugador de Ciudad de Buenos Aires termina de armar el combo perfecto.

"Me costó un segundo tomar la decisión", confesó Garraffo, quien se elevó por sobre los tiempos políticos del hockey (en cuatro meses habrá elecciones en la Confederación Argentina) y amplió al decir que piensa en los tiempos olímpicos por sobre su contrato de dos años. "El que es entrenador es entrenador. Y sólo entrena. Lo mío es pasión y docencia", subrayó, convencido de su filosofía.

Habló Garraffo de "gran responsabilidad" al tener que conducir a uno de los seleccionados más jerarquizados que tuvo el país en estos últimos 15 años y calificó de "difícil y apasionante" al desafío de mantener el brillo de las Leonas ante las nuevas competencias.

La formalidad indicó que el primer aval surgió del presidente de la Confederación Argentina, Daniel Marcellini, y que el respaldo más que nada afectivo partió de las dos Leonas presentes: Rosario Luchetti y Macarena Rodríguez. Ellas aceptaron el cambio: "La experiencia de vida me ha demostrado que todos los cambios son buenos, son positivos. Con él tendremos que afrontar nuevos objetivos", dijo Luchetti. Más escueta, Macarena avaló: "Siempre un cambio es motivante. Para mí es emocionante". El ciclo anterior es pasado.

Garraffo vinculó el hockey con su vida y le dio el valor absoluto de la pasión, ya sea tanto para dirigir a un equipo de segunda división de hockey como a las Leonas, y enarboló su espíritu docente, como hizo siempre, para encarar esta nueva etapa de su carrera como entrenador. Un verdadero adelantado.

"El alto rendimiento es presión. El alto rendimiento es jugar bien bajo presión. Me encanta el desafío. Lo interesante en este caso es que las Leonas desde hace muchos años han estado acostumbradas a no bajar del podio. Y ése es el principal desafío", dijo quien fue un gran delantero y goleador, y quien en 1997 dirigió al seleccionado de varones.

Quizá su personalidad, tal vez su incursión en la política, lo haya llevado a resaltar el término consenso a la hora de formular su trabajo. Consenso con las autoridades y consenso con las Leonas. "Las jugadoras deben estar convencidas y tener internalizado lo que proponemos. Tenemos que estar capacitados para convencerlas", dijo, para que su proyecto pueda ser llevado a cabo.

El convencimiento también tiene que ser un recurso para afrontar dos casos especiales: Luciana Aymar y Soledad García. "Estamos hablando de la capitana del seleccionado", dijo sobre Lucha. Y sobre García respondió con un limitado pero significativo "Sole es argentina". De alguna manera, dejó entrever que le interesa contar con ella, luego de que Retegui la dejara al margen de los Juegos Olímpicos de Londres.

En sentido de grupo, Garraffo habló de las Leonas y el espíritu colectivo que deben tener para potenciar sus grandes individualidades. "Nosotros no tenemos la mejor jugadora del mundo: todas son las mejores jugadoras del mundo. De esa manera no tendremos que pensar en enfrentar a Holanda, Alemania, Nueva Zelanda, sino en superarnos como equipo"..

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