Canchallena

Violencia sin fin

Se suspendió el clásico de Rosario por fuertes enfrentamientos

Tras los serios disturbios en el Parque Independencia entre hinchas de Newell's y la policía, con un agente que recibió un balazo en el cuello, el clásico con Central fue suspendido; invasión y robos en Arroyito

 
 
 
La policía, en las afueras del Estadio de Newell´s.  Foto: Gentileza Diario La Capital

ROSARIO.- En vilo, la ciudad se mentalizó desde hace mucho con que una sirena sonaría tarde o temprano. Se convenció resignada, sin quererlo. Y, cuando despuntó el primer rayo, con los ojos apenas entreabiertos y la boca reseca, sólo se preguntó a qué hora escucharía el estridente ulular. Fue antes de lo pensado, por un partido de fútbol -amistoso, vaya paradoja-, sin lógica ni razón, con una decena de incidentes que avisaron que sería grande la polvareda en Rosario. Rabia, caos, miedo, tiros y gente lastimada fueron el preliminar de un Central vs. Newell's que nunca se jugó. Lo peor: un policía, Pablo Orellano, recibió un balazo en el cuello y fue operado en el hospital Clemente Álvarez. Está fuera de peligro, pese a que durante un buen rato se escucharon las peores versiones.

Todos quedaron indefensos, a la intemperie de los violentos, frente a lo que se sabía que iba a pasar. Aunque se había informado que los desafíos se jugarían sin público visitante. Es decir, ayer sólo podían ingresar en el Gigante de Arroyito los hinchas de Central. ¿Cómo se desató la barbarie? La historia pudo reconstruirse entre la confusión y mil comentarios. Se dijo que un ómnibus con hinchas de Central pasó por el Parque Independencia y arrojó objetos contra las instalaciones de Newell's, donde había mucha gente en las parrillas y las piletas. La reacción fue instantánea e intervino la policía, que se trenzó con la gente leprosa. Entre corridas, gritos y desenfreno, se oyeron varias detonaciones. Algunas sonaron como balas de goma. Otras? Se vio un hincha con una herida en la pierna. Se temió por la vida del policía con la herida en el cuello. Los chicos lloraron. Las mujeres los protegían. Los hombres no sabían bien qué hacer. Triste. El panorama dio mucha pena.

  Foto: Télam
  Foto: Télam
  Foto: Télam
  Foto: Télam
 

El ministro de Seguridad santafecino, Raúl Lamberto, le dijo a DyN que hubo 10 detenidos y que se secuestró "un arma nueve milímetros en la pensión de Newell's". Y adelantó: "No hay imágenes de la cámara de seguridad porque justo hubo un corte de luz".

Otro rumor desoyó lo de los hinchas de Central y sugirió que todo empezó cuando la policía entró en el club. Nadie explicó qué hacían integrantes de la barra brava de Newell's armados y dentro del predio. También sufrieron los periodistas que cubrieron los incidentes: los fotógrafos de La Capital y El Ciudadano fueron golpeados y robados en medio de las peleas.

Tras la reunión entre los dirigentes de Newell's y Lamberto, se decidió la suspensión del partido. El plantel de Rosario Central se enteró de la noticia en el mismo estadio, que desde temprano estuvo completo. Los incrédulos jugadores del equipo rojinegro, mitad por precaución y mitad por temor, nunca salieron del predio de Ricardone.

En el medio quedaron las chicanas. Como si algo faltara, apareció el presidente de Central, Norberto Speciale, desde el Gigante de Arroyito. "El problema no es nuestro, fue en otro lado, a 50 cuadras. Acá no hubo incidentes. Es producto de un grupo minoritario de 40 o 50 personas que se dedican a esto. Pero son problemas de los clubes que tienen talibanes. Nosotros no los tenemos. Está la cancha llena y los 700 policías, por supuesto, están en el estadio. Pero tendrían que estar en otro estadio, no en el de Central."

 
Foto: Télam 

Speciale, minutos después de que se anunciara la suspensión del encuentro porque "Newell's no iba a presentarse", informó que Central se entrenaría a modo de espectáculo para las 30.000 personas. Los inconvenientes siguieron: hubo una invasión del público, y los jugadores lo pasaron bastante mal. Se vieron forcejeos y a varios le robaron la ropa.

Guillermo Lorente, presidente de Newell's, explicó: "El ministro de Seguridad de la provincia nos comunicó que se suspendía. Hicimos todo lo posible para llegar, pero nos dijeron que el club era un desastre, que estaban las pensiones devastadas y con gente detenida adentro". Fuentes del Ministerio consultadas por LA NACION, en tanto, no coincidieron con los dichos de Lorente. Si hasta apareció uno de los organizadores del partido, el empresario Hernán Tofoni, hermano y socio de Guillermo, vía Twitter: "Los avales de seguridad estaban garantizados (...); la gente de Newell's no se quiso presentar, lamentable".

Otra vez la violencia justificada y la vergüenza en primer plano. Ya no importa el partido, ni el suspendido ni el desquite (previsto para el domingo próximo). Mucho menos el negocio, el millón de pesos que cobró cada club. Grande es la pena que Rosario siente en el amanecer, cuando florecen los remordimientos. Muy grande.

En el Estadio de Central también hubo descontrol

Tras la suspensión del partido se produjeron también algunos incidentes dentro del campo de juego del estadio de Central, cuando los jugadores salieron a realizar tareas de precalentamiento y los hinchas ingresaron para sacarles las camisetas..

canchallena por e-mail.
Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

Suscribite ahora