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"Paniagua" vs. Poe

La confesión de 2012 ayudó a enterrar el mito de Lance Armstrong. Su nueva declaración judicial puede ayudar ahora a enviar a la cárcel a Eufemiano Fuentes, el médico español que se jacta de haber tenido como clientes a unos doscientos astros del deporte mundial, algunos acaso más famosos que Armstrong, pero todavía anónimos. En ambientes del deporte -basta leer algunos blogs especializados- lo tachan, sin embargo, de "traidor". "¿Acaso habría confesado si no le detectaban la trampa y no lo obligaban a declarar bajo juramento?", se preguntan. "Antes -agregan- lucró como tramposo, hoy lucra como «honesto». Vende trash [basura] a cambio de cash [dinero]." Y rematan: "¿Por qué creerle ahora a un hombre que nos mintió durante toda su carrera?". Hablan de Tyler Hamilton, "el arrepentido".

Es 1997. Hamilton cumple sus primeros mil días como ciclista profesional corriendo "Paniagua". El US Postal anuncia que mantendrá a solo nueve de sus veinte ciclistas. Hamilton intuye el despido tras un nuevo fracaso en la Vuelta de Valencia. Aliado con el dolor desde sus tiempos de esquiador y vértebras partidas, se esfuerza como nadie. Pero queda otra vez detrás de sus compañeros de equipo. Lo superan, intuye, porque el amable médico español Pedro Celaya les entrega "bolsitas blancas". "Ahí -cuenta Hamilton- escuché por primera vez la expresión «correr Paniagua» y descubrí su significado". Hamilton odió primero las bolsitas blancas. Luego las deseó. Destruido física y mentalmente por su fracaso de Valencia, Hamilton recibe la visita de Celaya. El médico le muestra un "huevito rojo", el contenido de las bolsitas blancas. "Esto -le dice- no es doping, es por tu salud, te ayudará a recuperarte." Y le agrega: "Es totalmente seguro si lo tomas hoy y corres pasado mañana". Dos días después, Hamilton cree desfallecer en una trepada larga y brutal. "Me estaba muriendo, pero también veía que los otros se morían más rápido". Termina entre los primeros. La testosterona, el huevito rojo, dio fluidez a sus músculos, reparó tejidos y creó una sensación general de bienestar.

Hamilton no recibe las bolsitas blancas para los 257 kilómetros durísimos de las Ardenas de Bélgica. Vuelve a correr "Paniagua" y queda otra vez lejos del pelotón. "Tienes una pequeña oportunidad" de correr el Tour de Francia, le dice Celaya, "pero debes ocuparte de tu cuerpo. Tienes que hacerte más saludable". Al día siguiente, se inyecta una dosis de EPO. Eritropoyetina. "Edgar", según los códigos del US Postal, por Edgar Allan Poe. La droga incrementa sus glóbulos rojos. Los músculos, oxigenados, ganan potencia y resistencia. Es imposible vencer sin EPO una carrera que dure más de una semana. Dos años después, Hamilton, ya figura del pelotón, sube su contrato de 150.000 a 450.000 dólares, más un bonus de 100.000 si ayuda a ganar el Tour de Francia a su amigo Lance Armstrong, nuevo líder del US Postal. Y todo con un simple pinchazo de EPO en el brazo. "Tan fácil que me sentí estúpido." ¿Peligro para la salud? "Me gusta responder con esta lista: Codo. Hombro. Clavícula [2 veces]. Espalda. Cadera. Dedos [múltiples veces]. Costillas. Muñeca. Nariz. Esos -escribió Hamilton- son los huesos que me rompí durante toda mi carrera de ciclista."

Junto con Armstrong llega al US Postal el médico italiano Michele Ferrari, el "Dios" del equipo. Otro médico español, el más duro Luis García del Moral, reemplaza al amable Celaya. El US Postal se entrena en 1999 jugando con los límites. Hamilton cae desmayado por las noches. Casi no come. Antes de sentarse, tiene que poner una toalla sobre las sillas para atenuar el dolor en sus glúteos. Su novia Haven le dice que es piel y huesos. Lo toma como un elogio. Perder peso es clave y hay que ayudar a Lance a ganar su primer Tour. Pero el hombre clave del US Postal es Philippe, un mecánico de Niza amigo de Armstrong. Provisto de celular y termos con EPO, "Motoman" llega rápido a cualquier etapa del Tour. La inyección se aplica en la casa rodante del US Postal. La jeringa se tira en una lata de Coca. La lata es aplastada. Del Moral la guarda en su mochila, se pone anteojos negros y, mientras todos esperan la salida de Lance, él pasa anónimo entre la multitud. Las autoridades demoran años para establecer un control confiable de EPO. Ferrari tarda cinco minutos en evadirlo. Inyecta el EPO directamente en el flujo sanguíneo. Así reduce el tiempo de "brillo" (el período que podría detectarse el doping). Armstrong, "un privilegiado, porque tenía unas venas que parecían caños", alquila el piso superior del Musee d'Orsay para celebrar su primer Tour de "Fucking France". Su teléfono estalla. Nike, David Letterman, USA Today, Bill Clinton.

En 2000 llegan las transfusiones de sangre. Reinyectada, y oxigenada, esa misma sangre es combustible extra para los músculos. Hamilton viaja con Lance al hotel Sidi Saler, de Valencia. Del Moral le extrae 500 mililitros en menos de 20 minutos. Al año siguiente, ya líder del CSC-Tiscali, su nuevo equipo, las transfusiones de sangre se las hace otro médico español, el hoy famoso "cerebro gris" de Operación Puerto, Eufemiano Fuentes. "Ufe" le cobra por cada transfusión y medicamentos. Y primas en caso de triunfo. El Tour de Francia, por ejemplo, equivale a 50.000 euros. Hamilton entra en las oficinas de Fuentes en Barcelona con gorro y anteojos negros. Es el código 41-42. Fuentes le exhibe un arsenal de pociones mágicas. Hamilton casi gana el Giro de Italia de 2002. Se rompe la clavícula en la quinta etapa y aun así llega segundo. Vence en 2003 en Lieja y Romandía. Vuelve a romperse la clavícula en la primera etapa del Tour de Francia. Los médicos aconsejan veinte días de inmovilización. Corre tres semanas soportando el dolor y termina cuarto. Lo acompaña el equipo de filmación de Brain Power (El poder del cerebro), un documental educativo que investiga las reacciones del cerebro de un ciclista presionado bajo el estrés, la fatiga y el dolor.

En 2004, Hamilton gana la contrarreloj de los Juegos de Atenas y le da un oro olímpico a Estados Unidos. Pero todo se desmorona veintinueve días después. En plena Vuelta de España le comunican que dio positivo. Que un control antidoping detectó que tenía sangre que no era suya. ¿Le reinyectó Eufemiano Fuentes una sangre equivocada? ¿Fue esa transfusión maldita que lo hizo orinar negro en pleno Tour? Hamilton llevaba ocho años dopándose. Pero "confesar -escribió- era algo inconcebible, un acto de locura. Dije lo que tenía que decir: «Siempre fui una persona honesta, mi familia me lo enseñó de niño»". Hamilton, hoy de 42 años, demoró otros ocho años en contar todo. Escribió en 2012 junto con el periodista Daniel Coyle un libro demoledor: La carrera secreta: dentro del mundo oculto del Tour de Francia (una buena síntesis en español se lee en el interesante blog vestuario1.wordpress.com). Y, a diferencia de sus colegas que eligieron negar, callarse u olvidar, Hamilton confesó la semana pasada en el juicio madrileño de Operación Puerto por videoconferencia desde Washington. Contó, por ejemplo, que Fuentes ni siquiera estuvo presente en alguna de sus transfusiones. Que mandó a uno de sus asistentes, el ex ciclista Alberto León, también acusado, pero ausente en la sala. Se suicidó en 2011. En 2004, según La carrera secreta..., Armstrong enfureció por los éxitos del Phonak, el nuevo equipo de Hamilton. "Esto -decía Armstrong- no es normal. seguro que se están metiendo alguna nueva mierda española." El juicio de Madrid, se sabe, sólo investiga si las transfusiones de Fuentes constituyeron "delitos contra la salud pública". El caso Operación Puerto estalló hace siete años. Y en 2006 el doping ("la mierda") no era delito..

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