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San Lorenzo detuvo el andar de River y le dio un cachetazo

 
 
  Foto: LA NACION
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  Foto: Télam
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  Foto: FotoBAIRES
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También en lo negativo este River está muy mimetizado con su director técnico. Al Pelado Díaz apenas se lo vio en el Nuevo Gasómetro. Cuando puso un pie dentro de la cancha tuvo que retroceder sobre sus pasos, expulsado por ingresar tarde con su equipo. Y su River fue igual, lo imitó, ni se lo vio futbolísticamente durante 90 minutos, deambuló sin saber dónde pararse ni qué hacer. Sin la presencia de su inspirador en el banco, River se quedó mudo, sin discurso dentro del campo.

Hubo cambios de tendencias en un clásico con sorpresas. Había cuestiones que se descontaban: el furioso repudio de los hinchas locales hacia Bottinelli, la utilización a su favor de Ramón Díaz por aquel milagroso 2-2 de 2008 por la Libertadores con el Pelado festejando los goles de Bergessio, el "silencio atroz" de Ahumada a modo epitafio. Pero las novedades no tardaron en llegar, porque a River se lo llevaron por delante, le frenaron el impulso ganador y lo bajaron de la punta. Todo mérito de un San Lorenzo que arrastraba antecedentes preocupantes, ya que le costaba triunfar y el gol se le atragantaba. En los últimos cuatro encuentros oficiales, contabilizando el último del torneo Inicial, el Ciclón había hecho un gol en 360 minutos. Y ayer empezó a ganar antes de que el segundero diera una vuelta completa. La jugada del gol de Stracqualursi fue una tempranera imagen que sirvió para retratar lo que fue el balance general. Porque en ese primer movimiento San Lorenzo empujó y fue quebrando la resistencia de un rival que entre rebotes y un bosque de piernas no podía alejar la pelota del área. La agresividad del Ciclón por sacar rápido provecho terminó con ese remate bajo de Stracqualursi para que el partido tomara rápidamente temperatura.

No hubo tiempo de estudio. San Lorenzo se ponía en ventaja de prepo, pero luego también demostró que tenía inteligencia para manejar los tiempos, cubrir los espacios y anular los desvaídos intentos rivales. Llamaron la atención la baja intensidad y la floja respuesta física de River. Parecía cansado, confundido, como esos equipos que vienen de jugar en la semana por la Libertadores en un largo viaje con escalas sobre las piernas. San Lorenzo siempre estuvo fresco y atento. Le ganó los anticipos y le creo superioridad numérica en todos los sectores en que caía la pelota. Hizo un buen trabajo colectivo ante un adversario desconectado, sin fluidez ni entendimiento.

 
Vangioni y Alvarado, en acción.  Foto: Telam 

Kalinski y Mercier se complementaron para controlar la zona media. El ex Quilmes es muy laborioso, a veces se excede un poco con la pelota, pero es una constante rueda de auxilio y cubre varios sectores con su despliegue. Mercier hizo recordar al muy buen volante de Argentinos, al que el paso por el fútbol árabe lo obligó a un largo proceso de recuperación. El clásico subía las revoluciones y quedaba muy a gusto del vértigo de Buffarini, aun cuando no siempre lo acompaña el buen criterio para terminar las jugadas.

La decisión de forzar la presencia de Ledesma no fue lo más acertado; el volante estaba más pendiente de que no se le desacomodara la máscara protectora que de seguirle los pasos al vertical Ruiz.

Los despistes de River incluyeron hasta la planificación de la defensa de las jugadas con la pelota detenida. Bottinelli le dio absoluta libertad a Cetto para que conectara de cabeza el centro de Ruiz. En menos de 20 minutos, San Lorenzo se adueñaba del clásico, mientras Mauro Díaz naufragaba en su liviandad y no había noticias de Trezeguet y Mora en ataque.

 Así está la tabla de posiciones del torneo Final

Alejado del centro de operaciones, Ramón trató de influir en el descanso con tres cambios. Un 4-3-3 insinuante en el comienzo del segundo tiempo por algunos centros incisivos del zurdo Rojas y un par de aceleradas de Iturbe. Pero la reacción de River no pasó de una insinuación, y empezó a aceptar que no estaba en su día cuando Mora desperdició la mejor oportunidad con cabezazo desviado en la entrada del área chica.

San Lorenzo trató de ponerle hielo al partido, pero no escatimó fogosidad para defender. Sus zagueros centrales respondieron con firmeza y siempre le funcionó el sistema de ayudas. River bajaba los brazos y Ponzio estaba al borde del descontrol. Situación ideal para explotar el contraataque, con el punzante Verón por el estático Stracualursi. Barovero salvó el tercero ante Verón, que se pasó de atrevido y se fue expulsado en unos pocos minutos por tocar la pelota con la mano y simular. River sufrió sin tener cerca a Ramón y San Lorenzo festejó una de esas victorias que devuelven la fe y las ilusiones.

Los goles





 

La curiosidad: un partido sin DT's. Cuando faltaban pocos minutos para el final del partido, Delfino echó a Juan Antonio Pizzi, el entrenador de San Lorenzo, por protestar. Sumado a la expulsión de Ramón, el partido terminó sin ninguno de los entrenadores principales en la cancha.

Cómo quedan. Con este resultado, River se mantiene con nueve puntos, la misma cantidad que Lanús, que se mide con Racing. San Lorenzo, tras tres empates consecutivos, sumó su primer triunfo en el campeonato y alcanzó las seis unidades.

Cómo siguen. En la próxima fecha, los millonarios reciben a Colón, mientras que el Cuervo hará de local ante Tigre.

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