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Eliminatorias

Historias mínimas de la altura, esta vez con otro sabor

Hubo mareos y dolor de cabeza, pero la satisfacción dominó la escena

 
 

LA PAZ (De un enviado especial).- "Hubo mareos y dolor de cabeza, sobre todo antes del partido. Pero la llevamos, dentro de todo, bastante bien." Leo Messi, la estrella del fútbol mundial, ofrece una buena muestra de cómo vivió el equipo argentino el efecto de la altura, el otro adversario (acaso, el principal rival, si se espía la pobreza del seleccionado boliviano) con el que se enfrentó la Argentina . Y la verdad, más allá de tubos de oxígenos , mareos, dolores de cabeza y respiración alterada, el resumen fue positivo. Se empató. Se pudo ganar. Está primera en las eliminatorias. Y no se vivió, ni antes, ni durante, ni después, como un drama la excursión por los más de 3600 metros sobre el nivel del mar.

Hubo un par de imágenes, un par de historias mínimas, que demuestran que no es sencillo correr en esa altitud. En una parte de la primera mitad, Ángel Di María cayó al césped luego de una infracción y el dolor se instaló en el hombro derecho. Fue un momento de tensión, ya que el rápido volante es una figura esencial en el equipo y, además, tiene compromisos de lujo en Real Madrid. Tres minutos después, en camilla, Di María fue llevado varios metros con un tubo de oxígeno, en una imagen que recorrió el mundo y que pocas veces se muestra, al menos, en el campo de juego. Más tarde, siguió corriendo...

Lo mismo ocurrió con Javier Mascherano, un verdadero pulmón en el medio campo. También recurrió a ese aire con respaldo mecánico, luego del partido. Gino Peruzzi, el defensor de Vélez, en el momento del gol de la Argentina, salió disparado al banco de los suplentes para conseguir aire externo. Los tubos de oxígeno fueron adquiridos en Chile varios días antes, aunque en el cuerpo técnico se trabajó con seriedad en el asunto: nadie quiso ponerlo como una excusa, como el primer adversario por vencer.

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Sin embargo, se hizo un trabajo mayúsculo al respecto, pero silencioso: se recurrió a una cámara hipobárica, que simula el efecto de altitud. La experiencia tuvo su punto de partida en un entrenamiento que se desarrolló algunos días atrás en el predio de Ezeiza y terminó en Bolivia. Dicen que los que mejor respondieron al desafío de la ciencia (y que, lógicamente, iban a ser los menos afectados por el factor climático) fueron Romero, los defensores (Gino Peruzzi, Hugo Campagnaro, Sebastián Domínguez, José Basanta y Clemente Rodríguez) y Ever Banega, el autor del 1-1.

Algunas horas después del partido, hubo descomposturas, mayores dolores de cabeza y sensación de malestar general. En el regreso, el hielo y los tubos de oxígeno fueron permanentes compañeros de los jugadores, aunque siempre se mostraron con un buen semblante, por la bonanza en el juego y en los resultados. Sebastián Domínguez lo definió muy bien: "La altura te condiciona, te afecta, pero supimos jugar en esta cancha, como hacía mucho tiempo no ocurría. Cuando jugás a esta altitud, se pone difícil. Jugamos cuando lo pudimos hacer".

El regreso, lo que viene
Casi en forma inmediata, el cuerpo técnico y los jugadores que actúan en el fútbol local regresaron a Buenos Aires en un vuelo chárter. El próximo partido será contra Colombia, el 7 de junio..

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