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River no levanta e igualó con Vélez en un partido para el olvido

 
Mora, en el medio, un delantero que no lastimó.  Foto: FotoBAIRES 

¿Con el verano se fue también el River que insinuaba una imagen mucho más radiante y luminosa respecto de lo que venía siendo su extendido invierno futbolístico? La pregunta queda flotando, con el riesgo de que en el futuro tenga una respuesta afirmativa si se mantienen las últimas señales. Después de los triunfos en las tres primeras fechas, conseguidos a golpes de arrebatos en medio de partidos de incierto destino, River obtuvo cuatro de los últimos 12 puntos. Y en tres de esos encuentros no hizo goles. El equipo entró en una meseta que se parece mucho a la intrascendencia, a la incapacidad para convertirse en un real animador del torneo.

El 0-0 ante Vélez aún es insuficiente para que entre los hinchas cunda el desánimo que los agobió en los últimos tiempos, pero lo obliga a revisar si el entusiasmo estival que trajo Ramón Díaz es tan fuerte y durarero como creyeron en un principio. El Pelado dispuso para ayer el esquema más conservador desde que asumió. Insatisfecho con Mauro Díaz y Lanzini, y aún no decidido a apostar por el pibe Tomás Martínez, el DT abolió el puesto de enganche y armó un 4-4-2. Pero más que el planteo, lo que habló por River fue una actitud cautelosa, sin la ambición suficiente para ir a buscar el éxito.

A la falta de confianza y determinación le sumó un serio déficit de juego. Este River no tuvo recursos para armar una combinación asociada, con cinco pases seguidos, con alguna muestra de creatividad o talento. Fue un equipo plano, sin sorpresa. Las carencias empiezan desde atrás. No tiene un jugador para darle una salida limpia a la pelota, para dar ese primer pase que clarifica. Los zagueros centrales se complican hasta para despejar la pelota. El horizonte de Mercado es corto y el pibe Martínez volvió con las mismas limitaciones técnicas con que había salido de la formación titular.

 Así están las posiciones en el torneo Final

Y eso que River tuvo la ventaja de enfrentar a este Vélez que tiene puesto más de un ojo en la Libertadores. Aprovechó la visita al Monumental para que Pratto y Cerro fueran retomando ritmo tras recuperarse de sendas lesiones. Jugaron un poco más de una hora y fueron reemplazados en función del encuentro del martes contra Iquique.

Aun sin estar en sus mejores días, Vélez es un equipo reconocible en su buen trato de la pelota y un funcionamiento que lo hace temible para cualquier rival. Y River le tuvo mucho respeto y consideración. Se le animó poco y con escasísimas ideas. Extremó las precauciones cuando en el segundo tiempo Ramón Díaz ubicó a Mora por la derecha (Sánchez se cerró y casi se encimaba con Ponzio) para evitar las proyecciones de Papa. Trezeguet no debe haber tocado más de tres pelotas. Ni siquiera fue ese delantero que retrocedía para hacer de pivote y tocar de primera a los costados para darle apertura a los avances.

River atacó con pelotazos cruzados que por lo general se convertían en centros pasados, sin destinatarios, salvo a los 3 minutos, cuando un tiro de Mercado fue conectado en el lado opuesto por Vangioni y Domínguez se interpuso en la definición. Los delanteros de River no tuvieron situaciones de gol. Tampoco hay quien construya juego desde el medio. Ponzio muchas veces agarra la lanza en ese páramo y va al frente, pero con poco criterio y sin ser dueño de ese pase que limpia la jugada. Vangioni, ayer sin tantas obligaciones para regresar, le dio trabajo a Peruzzi y fue una de las pocas vías de profundidad.

Al margen de la invisibilidad de Trezeguet, Mora apenas si se aproximó con un par de remates de media distancia. Se cambió el tándem ofensivo con los ingresos de Iturbe y Luna. El juvenil agacha la cabeza y encara, no maneja ningún concepto colectivo. Tuvo un par de acelerada que terminaron en choques frontales.

Si a River no le sobró decisión, Vélez tampoco anduvo sobrado de audacia para explorar las limitaciones locales. Insúa mostró destellos con su toque y cambio de ritmo, y estuvo cerca del gol en un par de ocasiones, pero la conexión con Copete y Pratto fue imprecisa en los últimos 30 metros.

El partido se encaminó irremediablemente al 0-0. El River encendido del verano se está apagando. Así de tibio no va a llegar muy lejos.

1. La quinta amarilla

River y Vélez perderán jugadores para sus próximos partidos por haber llegado al límite de las amonestaciones. En el conjunto millonario, ni Ponzio ni Bottinelli estarán en el clásico con Racing, mientras que Lucas Romero se perderá el duelo entre Vélez y San Lorenzo.

2. Sabella, con Passarella

El seleccionador nacional, Alejandro Sabella, estuvo ayer en el Monumental mirando el partido en uno de los palcos junto con el presidente de River, Daniel Passarella.

3. No puede con Vélez

River acumula cuatro encuentros sin poder derrotar al conjunto de Liniers. El último éxito millonario fue en el Clausura 2010 por 2-1.

Otra vez la violencia. Antes del encuentro, un hincha de River hirió a otros dos en la estación Scalibrini Ortiz, del Belgrano Norte, frente al estadio. El agresor fue detenido. Además, también hubo dos policías levemente heridos por un enfrentamiento con hinchas de Vélez..

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