Canchallena

Súper TC2000

Ardusso, el dueño del callejero de Buenos Aires, que atrajo a una multitud

Después de perder de un modo increíble la prueba en la 9 de Julio del año pasado, se dio el gusto de imponerse en el otro callejero porteño con un Fiat Línea.

Por Daniel Meissner | canchallena.com

 
 
Bandera a cuadros para el vencedor del circuito callejero.   Foto: DyN
Ardusso, el ganador.   Foto: DyN
Una postal poco común en Palermo.   Foto: DyN
Los autos en la Avenida Libertador.   Foto: AFP
El TC2000, en pleno Recoleta.
Las escalinatas de la Facultad de Derecho, colmadas.   Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
  Foto: DyN
 

"En 2010 venía ganando la carrera de dos pilotos con (Agustín) Canapino y salimos segundos; el año pasado, iba primero en el callejero de la 9 de Julio y se rompió una manguerita. Soñé todo el año con este trofeo en mi dormitorio y ahora lo voy a poder tener..." La voz entrecortada y algunos recuerdos. La emoción y una mirada atrás de un camino que tuvo pocas rosas y muchas espinas. El premio que simboliza al Obelisco porteño descansaba (ahora sí...) en sus manos. Las pulsaciones iban bajando muy de a poco y la humanidad de Facundo Ardusso seguía enquistada en el centro de la atención generalizada. "En la vida, todo tiene desquite, y en el automovilismo, también", se autoconvencía el Flaco de Las Parejas. La frase la asentía todo su grupo de colaboradores. A ellos, con los que trabajó por primera vez en su campaña (ayer debutó en el equipo PSG16 y con Fiat), los abrazó uno por uno. "Gracias muchachos, no saben lo feliz que me hacen", les dijo.

Gracias muchachos, no saben lo feliz que me hacen, lo que necesitaba esta victoria

La primera fecha del Súper TC2000 ya tenía como ganador al ex piloto de Peugeot, que tras el banderazo se subió al techo de su Linea para permitirse el único exceso del fin de semana: el desmedido y a la vez comprensible desahogo en la celebración. Era lógico: cuando en 2012 se presentó la carrera en los alrededores del Obelisco todos soñaron con ganarla para quedar en la historia. Y Ardusso hizo más que eso. La encabezó hasta con cierta comodidad, pero un problema muy tonto para una categoría tan fuerte tecnológicamente, una manguerita de la caja de cambios, le sacó el éxito ante la multitud. "Tuve la torta y me faltó ponerle la frutilla", dijo el viernes a LA NACION, al rememorar aquel 1° de abril. Valió la pena entonces la espera. Porque la gloria, caprichosa como pocas, lo esperaba en otro callejero, el de Recoleta, más atractivo para su gusto y después de una carrera ríspida, en la que no faltaron toques, roces contra los paredones ni luchas rueda a rueda.

Esta vez, al santafecino lo acompañó la suerte que le dio la espalda el año pasado. El dueño de la pole position, Mariano Altuna (Peugeot), abandonó en la segunda vuelta y quien heredó esa posición, José María López (compañero de Ardusso), se pasó en el retome de Libertador y allí apareció el otro Linea para saltar al frente.

A partir de ello, los fantasmas deben de haber rondado por la cabeza del líder. Bloqueaba de un modo que ponía los pelos de punta en los retomes, su máquina tenía la puerta derecha semiabierta (producto de alguna de las tantas caricias que se prodigaron en la lucha por cada puesto) y la exigencia empezaba a asemejarse a una tómbola en la que casi nadie terminó con su auto sin magulladuras. Si hasta en el piso quedaron partes de los autos de Matías Rossi y de Emiliano Spataro que no podían quitarse -estaban entre dos paredones sin huecos de ingreso para auxiliares- y actuaron como una chicana móvil que obligaba a disminuir la velocidad por Figueroa Alcorta.

¿Algo más para complicarle la vida a Ardusso? Sí, el ingreso del coche de seguridad en la vuelta 30, que hizo polvo la diferencia con el segundo, Néstor Girolami (Peugeot). Pero no era cuestión de que la frustración apareciese de nuevo. El linea N° 2 aceleró y tomó distancias otra vez, para alcanzar su primer triunfo en el Súper TC 2000.

"Bebu (Girolami) venía muy fuerte, pero el coche me respondió bien, aunque tenía una tendencia a irse de cola. Me dijeron que cuide porque estaba bloqueando mucho y cuando faltaban pocas vueltas apreció el auto de seguridad. No lo podía creer... ahí esperé el ataque de Bebu, pero aceleré todo y en ningún momento le di la oportunidad como para intentar algo", revivió el ganador. Y los ojos volvieron a ese trofeo que lo tuvo un año sin poder dormir en paz. Hasta anoche...



La próxima competencia. La segunda del calendario 2013, se disputará el 21 de abril en el autódromo "Ciudad de Rosario"..

 

Milla y Ballester En las categorías teloneras, Matías Milla (Fiat Linea) fue el ganador de la carrera de TC2000, que concluyó con auto de seguridad por un toque, mientras que en la monomarca Punto Abarth, la victoria le correspondió a Hugo Ballester..

canchallena por e-mail.
Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

Suscribite ahora