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Lanús empató en la Bombonera y se mantiene como único líder

 
 
 
Poco fútbol en la noche en la Bombonera.  Foto: LA NACION  / Emiliano Lasalvia

Cuando las luces volvieron a pleno, en el segundo tiempo, sólo sirvieron para alumbrar un empate opaco, que seguramente beneficia más a Lanús que a Boca, aunque cuando lo que se reparte es tan poco, la verdadera ganancia no es para nadie. En el primer partido por el torneo que no recibe goles de local, lo cual igual no debe interpretarse como una gran evolución defensiva, a Boca de todas maneras le costó ganar, algo recurrente en este 2013. Siempre le falta una pizca de claridad, de empuje, de serenidad o de lo que fuere. Lo concreto es que no se acostumbra a triunfar y eso le va quitando confianza y seguridad. Y posibilidades de ser un real animador.

Lanús ratificó en la Bombonera su capacidad para que no le conviertan, virtud que sólo extravió en la fecha anterior contra Quilmes. Trabajó el partido más desde el esfuerzo que desde el juego, y nunca se tentó excesivamente con la victoria.

Aunque hubo dos cortes de luz que redujeron la capacidad lumínica, en el primer tiempo se pudo ver un Boca bastante interesante. No así Lanús, un puntero entre las sombras, apenas con algún destello aislado. A los 3 minutos, el primer apagón parcial coincidió con un contraataque que condujo Regueiro y Ayala definió con un remate que Orion desvió al córner. El arquero sigue apareciendo para tapar las grietas de la defensa, sobre todo las que deja Albín, una constante invitación para que su compatriota Regueiro lo encarara y desbordara. Caruzzo tampoco fue un dechado de velocidad para cubrir espacios.

Boca construyó su superioridad desde el medio campo. Y ya se sabe que si controla ese sector, es porque Riquelme tiene el mando y la conducción. Cuatro días después del apretado triunfo por la Copa Libertadores ante el modesto Barcelona, Riquelme estuvo rápido y activo en la primera etapa. No faltó la especulación de que enfrentar a un equipo dirigido por el mellizo Barros Schelotto lo motivaba especialmente, por aquello de los bandos divididos cuando ambos compartieron tiempos gloriosos en Boca. Pero además de ser un gran futbolista, Riquelme también sabe ser políticamente correcto y fue al encuentro del mellizo cuando éste se dirigía al banco y todavía atronaba el "Guilleeeermo, Guilleeeeermo?" que le dedicaba el estadio.

En la primera etapa, Boca le quitó la pelota a Lanús, que justamente pretende definir un estilo y una identidad a partir de la posesión y el juego asociado. Boca tuvo algunos indicios de lo productivo que puede ser la sociedad Riquelme-Erviti. Ambos comparten la sensibilidad para el toque y una clara visión estratégica. El ex Banfield le suma más sacrificio para la recuperación y los relevos, pero su naturaleza es la de un jugador del medio hacia delante. Justamente, de algunas combinaciones entre Riquelme y Erviti por la izquierda, con la participación de Clemente Rodríguez y Palacios, surgieron los avances mejor armados de Boca. Riquelme estuvo cerca con un tiro libre que salió apenas desviado. Después, en el segundo tiempo, el N° 10 de Boca sintió un poco el cansancio.

La situación de gol más clara estuvo en los pies de Blandi, el centrodelantero que empezó el año por detrás de Silva y Viatri y se perfila para tener muchos minutos de titular. En una de las pocas equivocaciones en la salida desde el fondo, Lanús dejó corta una pelota que Riquelme jugó para Blandi, cuya definición dio en un poste cuando ya había eludido la salida de Marchesín, que se rehizo para volver a tapar a los pies del atacante.

A todo esto, Lanús aguantaba la iniciativa de un Boca más insinuante que profundo, ya que el aporte por la derecha, con Guillermo Fernández y Albín era nulo. El pibe Bravo (19 años), como el domingo anterior contra Independiente, se desplegaba con intensidad y determinación para el quite, más allá de algún error con la pelota, producto de que le gusta participar continuamente. Parece dispuesto a aprovechar la oportunidad. Igual, aun avanzando poco, Lanús descubría los recurrentes desajustes defensivos de Boca. Pero al puntero le faltaba acompañamiento en ataque para llegar. Todo terminó siendo bastante impreciso y forcejeado, ciertamente burdo. Boca sigue sin engancharse a un campeonato que Lanús lo gobierna como único invicto..

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