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Automovilismo

Piojo López: "El Rally me ayudó mucho cuando dejé el fútbol"

El ex delantero de Racing y la selección argentina, entre otros, habla de todo: de sus tiempos como jugador de fútbol, y su actual presente como automovilista.

Por Roberto Berasategui | canchallena.com

 
 

CORRIENTES.- Se sienta detrás de todo. Observa el cómodo recinto armado al costado del gran trailer, donde se realiza la reunión de pilotos. Cada detalle es importante para quien el Rally es añejo por pasión y por seguimiento, pero relativamente nuevo desde su condición de piloto. Atrás quedaron aquellas jornadas de ovaciones, de goles, de partidos duros, de piques veloces, de gritos domingueros y de conquistas con la camiseta del seleccionado. Como buen cordobés, Claudio López, el "Piojo", dio vuelta la página de su etapa futbolera para dedicarse al mundo del vértigo y de la velocidad por caminos nacionales.

El Rally Argentino es la categoría que cobija a "Piojo", como dice al costado de su Chevrolet Agile, del equipo Tango, el que comanda su amigo, el talentoso Marcos Ligato, ganador el fin de semana en Corrientes, por la 2ª fecha del año. La categoría dio un cambio de timón desde que Jorge Pérez Companc tomó el mando desde la prolijidad y la perseverancia dirigencial. "Con Ligato nos une una amistad de mi etapa en Lazio. Marcos viajaba a Italia para competir y allí nos juntó la pasión por el rally. Tras mi paso por el fútbol norteamericano, en 2011 debuté en Río Tercero, en una categoría provincial, y a partir de ahí no paré", recuerda López, que lleva la planilla de su equipo a cada reunión para no perder detalle de la actividad de la fecha.

-Últimamente Palermo, Abbondanzieri, Marioni, los Pernía. ¿Por qué hay tantos futbolistas que se inclinan por el automovilismo?

-La mayoría de los futbolistas trata de andar con un muy buen auto. Cuanto más exótico y potente, mejor. Es la adrenalina de poder acelerar. Yo sigo el rally desde chiquito, con mi familia. Yo tenía las sierras cerca y esa experiencia de vivir un rally desde la montaña es incomparable.

-¿Recordás compañeros fanáticos del automovilismo?

-Tuve a un DT muy fanático del automovilismo, como Daniel (Passarella), con quien veíamos las carreras de Fórmula 1 por TV. En las concentraciones los futbolistas miran mucho automovilismo. Recuerdo que en la habitación miraba las carreras con el Polaco Bastía.

-Más allá del rally, ¿seguías otras categorías?

-En Europa, cuando podía, iba a ver a la Fórmula 1. Pero un espectáculo alucinante es el de MotoGP. Y en Valencia pude subirme a un auto de rally como acompañante.

-¿Qué te gusta particularmente del rally viviéndolo como piloto?

-Me gusta poder saber cada día más. Los detalles, carrera tras carrera. Conocer la categoría, el auto, todo es muy atrapante. Fijate que no hay un piloto que maneje igual que otro. Y eso viéndolo desde afuera uno no se da cuenta. Hablo mucho con los pilotos y con los mecánicos.

-¿Cómo te recibió el ambiente del rally?

-Muy bien. Acá todos te dan una mano. Es un ambiente familiar. Paso por la carpa de un equipo rival y entro a tomar mate. ¡Hasta se arman unos lindos picados previos a cada fecha!

-¿En tu círculo familiar, ¿cómo toman que seas piloto?

-Mi hijo está encantado, porque también es fanático del automovilismo. Y el resto ya me conocía. Pero claro, es distinto cuando uno corre. De todas formas, el rally me ayudó mucho cuando dejé el fútbol. Y la familia lo toma desde ese aspecto. En realidad el fútbol de Estados Unidos me ayudó a relajarme y a disfrutar de la familia, sin presiones. Pero ya sin la pelota en la cabeza, el rally me ayudó más aún.

-Parecería que no te gusta seguir vinculado con el mundo del fútbol...

-No. Está muy complicado... Yo no quiero ser técnico ni manager. Lleva más tiempo que ser jugador. Yo antes me preocupaba por mi estado físico, por entrenarme bien. Siendo DT, hay que preocuparse por el equipo, ser psicólogo, no dejar que se caiga el jugador, explicar a la gente y a los dirigentes qué pasa. Y las presiones son altísimas. Y como representante es difícil, porque se empiezan a mezclar las cosas y se invierten los roles.

-¿Cómo ves al fútbol argentino?

-Se mezcla mucho lo social con lo deportivo. La gente no va tranquila a ver un partido y se descarga en la cancha. El fútbol local tiene jugadores de muy buen nivel, es muy competitivo, pero se prioriza mucho el resultado ante el juego. Todo eso se sufre.

-¿Y la selección?

-Se afianza de a poco. Los jugadores le captan la idea al entrenador. De acá al Mundial hay mil cosas para corregir y otras que son para afianzar. Pero se ve que todos están bien. Uno se esperanza con un gran futuro.

-¿Qué te quedó pendiente en la selección?

-Un mejor resultado. A la distancia se ve con un signo negativo. En Francia por una jugada quedamos afuera. En Japón llegamos muy bien, pero fuimos un desastre. En el momento se sufre mucho porque se sabe que son oportunidades únicas y escasas.

-Viviste situaciones extremas en el fútbol. Golazos y malos partidos. ¿Cómo creés que quedó tu imagen en el fútbol?

-La conclusión es que más allá de lo bueno y lo malo, me quedo con la tranquilidad de un esfuerzo permanente. El fútbol tiene situaciones muy extrañas. Un día te salen todas y a la semana sos el peor. Y los lapsos malos son más largos que los buenos. Mucha gente me dice "¡si te habré puteado!", y al toque me dicen, "¡cómo te extrañamos!" Pero quedan imágenes en la memoria colectiva. Mirá, el último partido que jugué con Racing fue ante Boca. Me iba a Europa. Ganamos con un gol mío. La gente de Racing me dice "¡cómo valoro que te hayas subido al travesaño para despedirte!" Y los de Boca me recuerdan de mala forma. Uno me dijo "no nos olvidamos de tu actitud". ¿Cómo me voy a despedir de otra manera si durante cinco años la gente de Racing me brindó todo?

-¿Quién te marcó en el fútbol?

-Tuve grandes compañeros y grandes DT. Yo siempre apoyé a todos, y de alguna manera eso me volvió. Me marcan las situaciones. En las buenas vienen todos y en las malas. En lo futbolístico, Diego y Lionel son muy superiores al resto. No les ves un partido con una flaqueza. No es por personalidad, lo llevan innato. Lo hacen de la misma manera siempre y siempre les sale bien.

-¿Y en el automovilismo?

-Cuando era chico seguía a (Jorge) Recalde, como la mayoría. Y a medida que fui entrando en el mundo del rally conocí a muchos a los que terminé admirando. Loeb es un fenómeno. Es como Messi en el fútbol, o Jordan en el básquetbol. Uno ve que hay pilotos de grandísimo nivel, pero no les alcanza para pelearle a Loeb. Y no sabés si esos tipos están contentos, tristes, satisfechos. Siempre están igual. Voy a ver a Loeb en Córdoba en el Mundial. Comeré un asadito, dormiré la noche anterior en la sierra con mis primos y mis viejos en Calamuchita..

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