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Amistoso de hockey sobre césped

Aníbal Fernández extiende su brazo político con el hockey

Es el nuevo presidente de la Confederación; piensa en un predio para los seleccionados y deberá resolver sobre sus entrenadores; "ningún jugador o jugadora va a condicionar la elección del técnico", dijo. Por Gastón Saiz

"Yo no vengo a conspirar contra nadie." Con esa frase, pronunciada en diciembre pasado durante el Champions Challenge de Quilmes, Aníbal Fernández buscó generar anticuerpos ante sus críticos. En un sector del hockey, la postulación del ahora flamante presidente de la Confederación Argentina de Hockey, de 56 años, fue mal considerada por ser uno de los rostros más polémicos del gobierno nacional. Rápidamente lo catalogaron de "arribista" y "paracaidista", aunque él reaccionó recordando sus antecedentes en esta disciplina: que desde la novena división acompañó a su hijo Facundo en su trayectoria como arquero de Quilmes High School, que gracias a eso conoció todas las canchas, que ocupó un cargo en la Comisión de Fiscalización de la Asociación de Buenos Aires entre 1996 y 2011? Si bien no se reconoce como hombre del hockey desde sus orígenes (sí del voleibol, deporte que practicó), entiende el espíritu de este juego y ha sido un espectador asiduo.

Se enoja y menciona como una torpeza cuando desde los medios se asegura que, a partir de su figura, "la política se metió en el hockey". Sin grises, Aníbal califica a esa idea de "un gesto de terrorismo" y avisa que en los últimos años fue el gestor de varios sponsors para el hockey desde las sombras. Por lo pronto, el más reciente Champions Challenge llevó incorporado en su logo oficial el eslogan de "Argentina, un país con buena gente".

El senador también se adjudica la habilitación y puesta a punto del Estadio Nacional de Quilmes, que sirvió como escenario del Champions Trophy 2007, dos certámenes FIH de varones y algunos Cuatro Naciones, además de las definiciones de los Metropolitanos. Reniega cuando se lo apunta como un candidato testimonial de la CAH para que otro haga el trabajo en su lugar. "No voy de «fronting». Yo soy de los que se meten todos los días todas las horas a hacer cosas", le dijo no hace mucho al programa radial de FM 94.7 Hockey d elivery.

Su jugada política consiste en afianzar al kirchnerismo a nivel nacional, en un deporte donde el Gobierno ya había fijado bases sólidas. Cuando su contendiente Daniel Marcellini entendió que ya no tenía mucho margen de maniobra para batirlo en las elecciones -sobre todo debido a su menor alcance político-, dejó caer una frase con resignación. "Es un rival poderoso; es David contra Goliat, y está claro que yo soy David." Algo que se confirmó ayer antes de la elección y que derivó en el retiro de su candidatura (ver aparte).

 Toda la actividad estuvo monitoreada por tres veedores de la Inspección General de Justicia, junto a escribanos y abogados de la Confederación

Mirando hacia delante, Aníbal cree que el Cenard ya es pasado como base para los seleccionados mayores. Jura que ya tiene acordada de palabra la adquisición de un predio con por lo menos tres canchas, dormis y gimnasio. Con sus formas impetuosas, se juramentó "calentarse" e ir a hablar con la TV Pública para que transmita los partidos y discutir de derechos televisivos, un tema en el que el hockey anduvo siempre a los tumbos. Quiere pensar en una Confederación no como gendarme, sino que se inmiscuya en la realidad de un país federal: crecer de abajo hacia arriba entre todos, escuchando a los que saben y dejando de lado posturas autoritarias.

El financiamiento de la entidad, promete, será otro de los grandes núcleos de su gestión. "La plata no la tiene que poner la Confederación, deben ponerla los sponsors. Hay que pensar en una forma más generosa de financiarse." Persigue una CAH activa que trabaje con las asociaciones, no por encima de ellas, y por las dudas se ataja: "Si alguna vez aparece en la cancha una bandera política, plata mía no es. No mezclo la hacienda, no es saludable. ¿Acá qué nos une? El hockey".

Al margen de su concepto madre del federalismo, ya desde el mismo arranque de su mandato deberá resolver la continuidad o no de los cuerpos técnicos de las Leonas y los varones, quizá los temas de mayor exposición para su gestión. A Aníbal no le gustó, y se encargó de hacerlo saber, que Marcellini haya contratado a Marcelo Garraffo (seleccionado femenino) y Franco Nicola (masculino) a pocos meses del acto electoral. "Si vas a una elección y es reñida, es más, y sabés que perdés, no podés firmar un contrato con un entrenador sin que me digas a mí, por lo menos. No es ético", dijo. Ayer, una vez consumado su triunfo, manifestó sobre el mismo tema a TyC Sports: "Vamos a hablar esta semana para ver qué hacemos con los técnicos de los seleccionados. Si asumí como presidente, es para tomar decisiones. Ningún jugador o jugadora va a condicionar la elección del técnico".

Más allá de las palabras, Fernández siempre mostró predilección por Emanuel Roggero para las Leonas, aunque las chicas están muy conformes con el estilo de conducción de Garraffo, lo mismo que los varones con Nicola. La situación se perfila para que ambos ciclos continúen, incluso para evitar resarcimientos económicos.

Entre los trascendidos se menciona que Chapa Retegui, ex entrenador de las Leonas, podría tener un cargo como director general de los seleccionados nacional.

Después de su incursión decisiva en el Fútbol para Todos y sus avatares en la presidencia de Quilmes, Aníbal extiende su brazo político con el hockey sobre césped.

dixit

  • "¿Marcellini? Se fue porque perdía, como Menem cuando se bajó de la 2a vuelta con Kirchner"
    Aníbal Fernández
    Presidente de la CAH
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