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Ojo: Golden State tiene muchos puntos en la mano

SAN ANTONIO.- Para lo que suele ser esta ciudad, donde a esta altura del año suele hacer 30 grados, los 20 de ahora son un gusto. Y a este buen clima que nos toca le agregamos estos siete u ocho días de descanso que nos ganamos con el inesperado 4-0 a Los Angeles Lakers. La verdad es que nos vinieron bien. Estamos entrenándonos y reparándonos: ya recuperamos a Boris Diaw y le falta poco a Tiago Splitter.

Será bueno que estemos todos sanos, porque Golden State, nuestro próximo rival [desde pasado mañana], está en un gran momento y es la sorpresa de la Conferencia del Oeste. Muchos no esperaban que se clasificara para los playoffs, pero hizo una gran campaña y tuvo una jugador preponderante: Stephen Curry, que empezó aceptablemente, fue creciendo y hoy es determinante. Es la figura de un plantel joven, chico de talla, que tiene muchos tiradores, un juego más orientado al exterior y muchos puntos en la mano. Hay que estar atentos.

No va a ser fácil atacarlo; defiende duramente y es un equipo raro, que incomoda porque marca en zona, algo extraño en la NBA. Para nosotros, los perimetrales, la tarea será más dura que contra los Lakers, porque Golden State es difícil en el uno contra uno y tiene mucho talento en Jarrett Jack, Curry y Klay Thompson. Son rápidos, atléticos, y en eso se verá nuestro equipo: en la defensa colectiva ante el pick and roll, doblando las marcas, recuperando. Haremos un trabajo menos físico, pero de más concentración. Si logramos que haya un juego más cerrado y hacer lo nuestro, tendremos cierta ventaja por la experiencia.

¿Cómo estoy yo? Me sentí muy bien frente a Los Angeles. A decir verdad, fue la serie más rara que me tocó jugar desde que estoy en la NBA, porque ése era a priori el equipo con el que nadie quería cruzarse, por el talento que tiene, por más que no hubiera jugado bien en la temporada. Todos querían evitarlo. Pero en el partido 80 se lesionó Kobe, Nash venía averiado, tras el primer juego de los playoffs se cayeron dos hombres más y terminó siendo una serie atípica, porque los Lakers se quedaron sin varios titulares y sin algunos suplentes. El talento se vio limitado por la cantidad de ausencias, y encima ellos no tuvieron mucha efectividad y nosotros estuvimos sólidos y concentrados. Les cortamos mucho el circuito de juego a Gasol y a Howard defendiendo de adelante y de costado, y cada vez que Howard tenía una buena posesión, le hacíamos un buen foul porque tiraba mal. Al final, a pesar de que no jugamos tan bien, nos sobró porque terminó siendo una serie inesperada.

Yo me sentí muy bien, sobre todo en los dos primeros partidos en casa, cuando venía con dudas luego de las casi tres semanas de no jugar. Siempre miramos la cantidad de minutos, unos 20 de promedio; en los últimos partidos habría jugado unos 25 o 30, pero no hubo necesidad. Ya estoy en condiciones, así que ando contento. Y no pasé por tanto desgaste físico. Ahora viene lo bueno, el momento que todo jugador de NBA espera. Quedarán ocho equipos, y todos quieren ser el último en pie. Se empieza a jugar como otra liga, un campeonato distinto. El partido 65 de cada equipo es distinto a uno de segunda rueda de playoffs, en el que se valora de otra forma cada posesión y todo es más físico. El nivel sube bastante.

A la vez, es cierto que este año hubo muchas lesiones graves, pero siempre las hay, porque la temporada es muy intensa, de 82 juegos en unos 170 días. La diferencia es que en este caso les tocaron a jugadores importantes, de playoffs. Por suerte, los de San Antonio tuvimos timing para perdernos partidos: le pasó a Tim al principio, después a Tony, Boris, Tiago... Yo tuve tres desgarros en la misma zona este año. Pero nos pasó todo antes de los playoffs. Espero que ahora encontremos la salud definitiva; si perdemos, habrán jugado mejor los rivales.

Por último, hablo de la Liga Nacional para felicitar a Lanús, Regatas, Peñarol y Boca, los cuatro que mejor jugaron. Y me pone contento que vaya a haber un nuevo campeón, sea Regatas o Lanús; le hace bien a la Liga. Destaco a Peñarol, que terminó una seguidilla de tres títulos, y le mando éxitos y felicitaciones a Oveja Hernández, que deja de dirigirlo. No es fácil mantener hambriento y determinado a un equipo, y ganar tres campeonatos es muy, muy difícil..

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