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Ramón, el único hincha de River que no se sintió tocado por el descenso

 
Foto: LA NACION  / Mauro Alfieri

El individualismo que cultiva Ramón Díaz es tan fuerte que no se incomoda ni ante una tribuna con miles de personas dispuestas a burlarse de él. El Pelado nunca escondió su condición de hincha de River, que no es mayor a su ego y vanidad. Primero yo, mis virtudes y capacidad, después todo lo demás, es el patrón de conducta del director técnico. Así fue desde siempre y lo volvió a demostrar ayer, cuando el árbitro Germán Delfino lo expulsó a los 23 minutos del segundo tiempo.

Ramón empezó a cruzar la cancha, camino a los vestuarios, custodiado por un par de policías, que lo protegían con sus escudos de los proyectiles que podían caer desde la segunda bandeja de la popular de Boca. Lo más hiriente que bajó desde la tribuna fue un cántico: "Vos sos de la B, vos sos de la B..."

El hincha de River que va a la tribuna tampoco tiene responsabilidad en el descenso. Y ninguno deja de sentirse tocado por esa desgracia deportiva.

Lejos de hacerse el distraído, el Pelado, luego de ajustarse el cuello de la camisa como quien va a entrar a una reunión de negocios, respondió con gestos, palabras y una pícara sonrisa. Con el dedo índice acompañó sus palabras: "Yo no, yo no me fui a la B, eh". Lo repitió y hasta sacó el brazo entre los escudos de los policías para hacerlo más explícito.

La actitud del director técnico se presta a la polémica y a más de una interpretación. Si realmente es tan hincha de River como le gusta mostrarse, ¿no es egoísta que se despegue y se muestre indeferente ante el momento más aciago en la historia del club? Es cierto que profesionalmente Ramón no tiene nada que ver con la cadena de desaciertos que llevaron a River a la B Nacional. Todo lo contrario, es el entrenador más ganador de la historia, con siete títulos.

La reacción de ayer de Ramón guarda relación con lo que expresó el día su asunción, en noviembre, cuando varias de sus frases fueron sapos difíciles de tragar para Daniel Passarella. Aquel mediodía, Ramón dijo que River no habría descendido si hubiera llegado antes, tal como era su pretensión, en contra de los intereses del presidente de River, que lo fue a buscar cuando, política y deportivamente, no le quedaba otra alternativa.

El hincha de River que va a la tribuna tampoco tiene responsabilidad en el descenso. Y ninguno deja de sentirse tocado por esa desgracia deportiva. Es más, apoyó hasta el desmayo mientras no estuvo en primera y no le dio la espalda en la larga travesía por las provincias hasta lograr el ascenso.

Ramón se separó ayer del hincha de River como en la noche que festejó los goles de San Lorenzo en el Monumental por la Copa Libertadores. El River que dice llevar en el corazón quedó por debajo de su orgullo personal..

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