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Superclásico

Por qué Ramón Díaz y Carlos Bianchi siempre caen bien parados

Son los DT's más ganadores de River y Boca y, por eso, no importan las rachas negativas y las frases desafortunadas, se les perdona todo

 
 
 
Foto: @Domenechs

No importa lo que suceda, ellos siempre caen bien parados. Son emblemas de los clubes más importantes del fútbol argentino. Sus idolatrías no entienden de derrotas, de frases desafortunadas o de cualquier otro tipo de error. El apoyo incondicional se apoya en sus espaldas, esas que supieron ensanchar a fuerza de gloria y más gloria. Ellos son Ramón Díaz y Carlos Bianchi, dos gigantes a los que sólo los separan los colores.

Oi, oi, oi, oi... Es el equipo de Ramón

 
Ramón, un emblema.  Foto: Archivo  / LA NACION

Aquellos que compartieron los tiempos de Angel Labruna dirán que es él. El resto pondrá a Ramón Díaz como el técnico más exitoso de River y uno de sus máximos símbolos. Su imagen en las banderas del Monumental lo demuestra. Los pergaminos en el club lo respaldan: dos títulos internacionales y cinco locales marcan a las claras, que fue quien más veces dio la vuelta. Más allá de gestos y frases, los hinchas reconocen al Pelado como el emblema más importante del club estos últimos años. No por nada, su nombre es el más aplaudido cada domingo que su foto aparece en la pantalla del Monumental.

Estoy dolido porque no le pudimos ganar al peor Boca de la historia

Desde que volvió, revolucionó a River. Buenas actuaciones en el verano, los clásicos con Boca y el arranque en el torneo Final. La ilusión se desvaneció en las últimas fechas pero hoy todavía sueña pelear el campeonato. Casi con el mismo plantel que Almeyda, y pese a aún no demostrar un buen nivel, el equipo está a cuatro puntos de la cima.

Pese a todo, su gesto en la Bombonera generó divisiones en el mundo River. Algunos lo tomaron como algo negativo, pero lo cierto es que la imagen su del Pelado sigue siendo incuestionable. Representa la historia más rica del club y las máximas ilusiones para volver a conseguir la gloria perdida. En River, no hay dudas: Ramón Díaz es sinónimo de festejos.



Que de la mano de Carlos Bianchi...

 
El Virrey, una eminencia.  Foto: Archivo  / LA NACION

Ya es común que, luego de un resultado adverso, Carlos Bianchi encabece la salida de los jugadores. Como uno más, como haciéndose cargo de la situación. Pero, por sobre todas las cosas, para amortiguar la reacción de la gente. Parafraseando a Diego Maradona: en Boca, el Virrey no se mancha.

En el torneo Final, el conjunto xeneize igualó el peor arranque de su historia, lleva 11 partidos sin victorias y el rendimiento, si bien mejoró en las últimas presentaciones, sigue sin convencer. Pero lejos de las críticas despiadadas a las que se lo habría expuesto a cualquier entrenador, Bianchi nunca estuvo en la crítica negativa del hincha de Boca. Todo lo contrario: fue (y es) el motivo principal de la estabilidad emocional del público.

Creo que River no demostró que pretende el título

Pero el Virrey es un DT copero. En las cuatro Libertadores que disputó con Boca, llegó a la final, ganando tres y perdiendo sólo una. Y ahí volvió a poner todas sus fichas. Reservando "lo mejor" para esta competencia, consiguió, por ahora, buenos resultados: clasificó segundo en un grupo que, por momentos, se le hizo adverso y le ganó 1-0 al último campeón, Corinthians, en el partido de ida de los octavos de final (el próximo miércoles, la revancha).

¿Por qué tanto respeto para el Virrey? Simple: es el entrenador más ganador de la historia del club, el que le devolvió la grandeza deportiva, el que le hizo tocar el cielo con las manos a los hinchas (más de una vez), el que, pese a todo, amortiguará los golpes sin quedar marcado.



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