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Gaudio: "Mis asignaturas pendientes son ser presidente del Rojo y tener un hijo"

 
 
 

PARíS.- Se lo cruzan franceses, alemanes, rusos, latinoamericanos también, claro, y el saludo es parecido al que le tributan a otros ex jugadores. El "Holaaaaa" acompañado de una sonrisa es lo usual para con Gastón, al que se le ilumina el rostro una y otra vez. El afecto no se pierde, la simpatía tampoco. Gaudio siempre es un personaje muy especial, pero por sobre todas las cosas es un tipo auténtico, demasiado transparente. Está en París, en el torneo donde se consagró en 2004, en una dramática final frente a Guillermo Coria. Es una ciudad muy especial para él, a la que ama más allá del tenis. No vino de paseo esta vez, sino para jugar el certamen de Leyendas, donde hoy se presentará en dobles junto con el croata Goran Ivanisevic frente al sueco Thomas Enqvist y el francés Sebastien Grosjean.

-La gente te sigue queriendo?

-Sí, bueno, la gente me amaba o me odiaba, pero no sé si por cómo jugaba. Lo que más les gusta es que siempre fui auténtico, siempre dije lo que pensaba. No está acostumbrada al deportista profesional que no tiene puesto el casete. Entonces, ver algo diferente, honesto, espontáneo, les divertía? o les causaba bronca. Pero les causaba algo por lo menos (risas).

-¿Qué sentís cuando venís a Roland Garros?

-Siempre es espectacular estar en Roland Garros, vengo todos los años. Me gusta el lugar, la ciudad, tengo amigos. La paso bien. Esto es diferente porque voy a jugar, pero es para divertirse. Muy desestresado.

-Muchos que se retiran se quedan enganchados con el tenis. Vos no. Pero ¿extrañás algo?

-No, no extraño jugar al tenis. Sí me gusta venir a estos torneos. No a todos. No extraño volver a entrenar, viajar, estar siempre lejos de la familia, las cosas feas del tenis. Eso no me divierte.

-O sea que nunca vamos a ver un Gastón coach?

-(Piensa.) Hoy no me dan ganas. El día de mañana puede ser, si me divierte el jugador, si somos compatibles, con afinidad. Si no, es muy difícil.

-¿Están vivas la imágenes del título de 2004?

-La gente me lo hace recordar. Parece que fue hace poco, pero ya pasaron casi 10 años. ¡Es una locura! Me voy a acordar toda mi vida, claro, aunque no vivo pensando todo el tiempo en eso.

-¿Y París qué...?

-La ciudad más linda del mundo. Me encanta caminar por París. Ile Saint-Louis, sobre el Sena, es el lugar donde viviría toda mi vida. Me gusta estéticamente, la construcción. ¡París es París! (abre los brazos). Después, la gente, la cultura, no la viví más de un mes seguido. Me gusta sacar fotos y estar acá es como el paraíso.

-¿Sos perfeccionista con las fotos?

-Sí, es un hobby que me gusta hacerlo bien.

-¿Qué se sufre más: una final de Grand Slam o lo que pasa con Independiente?

-No, hoy lo que más se sufre es lo de Independiente.

-¿Cómo lo estás viviendo?

-Como el culo. Es una sensación horrible.

-¿Lo veías venir?

-Se veía. La gente no se da cuenta todavía. Tiene esa sensación de que nos vamos a salvar. Yo también, ¿eh?, pero es el deseo. Muchos años se hicieron tan mal las cosas que alguna vez lo tenés que pagar.

-¿Seguís pensando en ser dirigente?

-Sí, siempre ayudo a Independiente desde mi lugar. Estuve con Brindisi, con los jugadores, en el vestuario. Es una asignatura pendiente: alguna vez voy a ser presidente de Independiente y trataré de hacer las cosas desde el lugar en que creo que Cantero las hace, como hincha del Rojo. Siendo deportista, uno se da cuenta de muchas cosas que la gente común no. Puedo postularme como presidente dentro de unos años

-¿De qué cosas te das cuenta?

-Vivir el deporte desde adentro ayuda un montón, si no, es como el entrenador que nunca jugó al tenis. El Rojo es un club demasiado grande como para tenerlo como un club de barrio. Sólo se lo consideró grande para sacar cosas en beneficio propio. Independiente tendría que ser como el Manchester United, una empresa mundial, con marketing. Nunca se puso gente capacitada para manejar un club de semejante cantidad de socios, de copas, de logros.

-Y si desciende, ¿qué te va a pasar?

-Sería una de las frustraciones más grandes de mi vida.

-¿Superior a algunas de tu carrera tenística?

-Diferentes. Unas las viví como propias y éstas como hincha fanático. Me pone triste.

-¿La Copa Davis la vamos a ganar algún día o ya pasó?

-Tuvimos muchas oportunidades, claras, y pasaron. No las aprovechamos. Y si no las aprovechás cuando las tenés, después se hace mucho más difícil. Algún día, por ahí, si la gente se junta, se une y tira para el mismo lado, puede ser. Si cada uno tira para su lado, es difícil. Es lo mismo de siempre: mucho ego entre los jugadores. Se desaprovechó a la Legión. Una lástima.

-¿El tenis de hoy te gusta?

-Sí, el tenis siempre es lindo. Lo tenés a Nadal, y te digo que no vamos a ver algo igual nunca en nuestras vidas. Lo ves a Djokovic, lo seguís viendo a este Federer. Hay distintas épocas. Sampras-Agassi, Edberg-Lendl. Siempre existe algo que nos guste a todos.

-¿Qué es lo más lindo que te dejó el tenis?

-Ganar acá. Cumplir el sueño del chico. Cumplir el objetivo personal en lo que hagas es una satisfacción que todo el mundo se merece alguna vez en la vida. No hay dinero que lo pague. Yo no tengo hijos, pero debe ser algo así?

-¿Proyectos de familia propia?

-Me encantaría tener un hijo. Siempre me encantaron los niños. Me corrijo: mis asignaturas pendientes son ser presidente del Rojo y tener un hijo.

-¿Estás en pareja?

-No, ahora no, pero (pausa), la sigo queriendo (risas).

-¿El tenis te abrió puertas en ese sentido o te hubieras dado maña igual con las mujeres si no eras tenista?

-Siempre ayuda cuando te va bien o sos exitoso en algo. Es más claro que el agua. Los futbolistas no son todos Richard Gere. El éxito, el poder y el dinero provocan una atracción, ya sea en mujer u hombre, que te facilita las cosas. Está en vos ser inteligente e interpretar, darte cuenta de que no pasa por ahí. Hoy están con vos y mañana están con Pella cuando gane Roland Garros.

-Hay quienes dicen que vos ganaste más de un Grand Slam?

-Ahhhh, ja ja, sí. Igual, las personas con las que estuve de novio fueron siempre buena gente. Y al margen de que me fuera bien o mal, creo que me querían como persona, que es lo fundamental. Y yo también las quería como personas a todas las que estuvieron conmigo..

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