Canchallena
 

La opinión de Arcucci: Independiente aún puede aprender de River

 
Foto: LA NACION  / Fabián Marelli

Hace poco menos de 20 años, la revista El Gráfico se vio en la necesidad de romper con una tradición. En los tiempos modernos, cuando la tapa consagraba a un ganador el título sólo llevaba el nombre del ganador y su logro: "Tal, campeón".

En 1994, el triunfo de Independiente en una virtual final con Huracán, obligó al calificativo: "Independiente, brillante campeón". Recuerdo que se le comentó eso al plantel cuando fueron de visita a la redacción, en Azopardo y México, el mismo domingo de la vuelta olímpica, como era usual en la época. El DT era Miguel Brindisi.

Ayer, en un vestuario que no es la primera vez que lo ve trascendentalmente derrotado, porque allí mismo renunció a la dirección técnica de Boca después de una derrota en el superclásico, justamente Brindisi demostró que los años no pasan en vano. Para bien y para mal. Lejos está Independiente del brillo de aquellos años, pero muy cerca quedó él de la sensatez y el realismo necesarios para el momento que se vive y para los momentos que se vivirán.

Con la serenidad que lo caracteriza, el hombre que no quería ser entrenador de Independiente pero terminó aceptando en una reunión de la que participó gente que no debería haber participado, que puso el alma además del cuerpo y la cabeza en una empresa casi imposible, dijo, primero: "Fíjense que este mismo lugar, hace un año y medio [casi dos, en realidad], era una tragedia. Volvieron a la categoría y hoy ostentan la posibilidad de ser campeones". Hablaba del descenso de River, por supuesto, y de su lucha ahora por el título, tal vez con más apoyo popular de sus hinchas que antes. Y agregó, como respuesta a una pregunta, si éste era el final. "No, no es el final, es un gran dolor." Hablaba de Independiente, pero no de los dos partidos que todavía faltan ni de algún milagro. Hablaba de la historia, que no termina. ¿Que es un drama? Sí, futbolístico. Que se llora con pasión. Que se cuenta como lo contó la semana pasada Luciano Olivera, hincha genuino de verdad. Un drama, futbolístico, al que se puede sobrevivir con grandeza, si se aprende de él. Independiente no aprendió antes de River, pero puede aprender ahora..

En esta nota

canchallena por e-mail.
Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

Suscribite ahora