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El fantasma de Sudáfrica que persigue a Brasil 2014

 
El fantasma de Sudáfrica.  Foto: AP 

Un auto con el baúl desbordante de dólares acelera hacia el final de la calle, mientras Jacob Zuma, el presidente sudafricano, intenta alinearse su vestido y sus medias de red. Joseph Blatter saca la cabeza por la ventanilla, saluda y le tira un fajo de billetes, mientras agrega: "Toma, casi se me olvida". Zapiro, uno de los cronistas gráficos más conocidos de Sudáfrica, retrató así en una tira los US$ 100 millones que la FIFA le entregó a Sudáfrica como legado por el Mundial de 2010. Una propina comparada con los beneficios por 2600 millones de euros que amasó la FIFA durante la competencia. A Sudáfrica, además de su autoestima popular retemplada como nación, le quedó un agujero de 1000 millones de dólares, déficit que aún hoy no sabe cómo amortizar.

Justo a un año de Brasil 2014, el país de Dilma Rousseff no consigue despejar las miradas desconfiadas de la FIFA ni las sospechas puertas adentro. Demasiado escepticismo. El Tribunal de Auditorías brasileño advirtió sobre los problemas vinculados con la Copa. Las distintas presentaciones apuntaron que no se cumplen las fechas establecidas, que no se controlan los gastos y también objetan la falta de transparencia en los actos. El informe denunció que "hay un gran riesgo de malversación de fondos públicos, similar a lo que sucedió en los preparativos para los Juegos Panamericanos de Río 2007". El diario O Estado informó que el Mundial terminaría costándole al país 14.000 millones de dólares y que estará pagándolos hasta 2030.

Como ejemplo, basta un botón? El Maracaná, que acaba de ser reinaugurado entre críticas y demoras, vio cómo se duplicaba su presupuesto, que de los 600 millones de reales originalmente planeados, trepó hasta 1127 millones de reales?

Denuncias por irregularidades en las edificaciones, atrasos por sucesivas huelgas, discusiones por los permisos ambientales, protestas populares de los vecinos desplazados por las obras, polémicas en las licitaciones... Y más recientemente una acalorada controversia alrededor de la concesión por 35 años del nuevo Maracaná, incluso con las contramarchas que dispuso el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro.

 
La seguridad por la Copa Confederación.  Foto: AP 

Vale volver a mirar hacia Sudáfrica... El estadio Green Point de Ciudad del Cabo -donde la Argentina fue aplastada por Alemania-, que había costado 450 millones de euros, iba a ser explotado por la compañía Sail&Stade France, pero decidió retirarse tras considerar excesivos los gastos de mantenimiento (4,6 millones de euros anuales). "Para ser rentables los 10 estadios mundialistas, deberían estar llenos al menos en 15 espectáculos por año, y con entradas a más de 20 euros. Pero sabemos que los estadios en rara ocasión se amortizan: se usan una media de 30 días al año, con aforos al 60%", explicó Justin Sylvester, investigador del Instituto para la Democracia en Sudáfrica. "Económicamente no son viables y tendría sentido demolerlos, pero eso es algo que políticamente no se pueden permitir", agregó.

Cinco de los 12 estadios que se utilizarán en Brasil 2014 corren el riesgo de convertirse en "elefantes blancos" porque se están construyendo o remodelando en ciudades con baja cantidad de público para partidos locales, según un estudio elaborado por el Sindicato Nacional de Empresas de Arquitectura e Ingeniería Consultiva. Se trata de Brasilia, Cuiabá, Manaos, Natal y Recife. Las proyecciones advierten que los colosos quedarán ociosos. Vuelve a sobrevolar el fantasma africano... El Soccer City de Johannesburgo sí recibió actividades tras el Mundial, pero otros escenarios, como los de Polokwane -donde Palermo le convirtió a Grecia- y Rustemburg casi no han registrado movimiento, por lo que sus situaciones económicas se volvieron insostenibles. El Gobierno intentó con poco suceso instalar por allí a equipos de rugby y cricket, deportes más populares.

"Hay un riesgo que Brasil, con problemas similares a Sudáfrica, debe tener en cuenta: los gobiernos tienden a exagerar los beneficios de estos megaeventos y a minimizar los costos. El costo inicial de la Copa de Sudáfrica, presentado en 2004, era de 260 millones, y en 2010 se elevó a, por los menos, 5500 millones. Brasil deberá estar atento", agregó Sylvester. El verdadero valor de organizar el Mundial de 2014 es un acertijo para los brasileños, con cálculos que se balancean entre miles de millones, porque según las consultoras oscilan entre US$ 9420 millones y US$ 13.500 millones. Pero? nadie se atreve a asegurar que no crecerá. Sudáfrica todavía sufre su Mundial. Y Brasil no se anima a empezar a disfrutarlo..

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