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La columna de Manu: "Soy un tipo de mucha suerte"

SAN ANTONIO.- Bueno, ya estoy mejor, diría que bastante bien. Ya pasó el mal momento. Fue feo, pero tres días después, luego de pensar en todo lo que se podría haber hecho mejor y de un par de noches sin dormir, empiezo a digerir y a darme cuenta de las cosas buenas que pasaron, de lo difícil que es llegar a esa situación que alcanzamos, de lo genial que estuvo la temporada en sí y de lo cerca que estuvimos.

Tan cerca que es lo que más duele. Sentir que lo teníamos en la mano, que lo agarramos y se nos cayó... Si nos hubieran sacado 25 puntos de diferencia el martes y el partido del jueves hubiera salido como salió, mi sensación sería la de dar la mano, felicitar, terminar una gran temporada, pensar que no se dio y listo. Pero ser consciente de que lo teníamos en las manos y se escapó por perra casualidad lo hizo más difícil que lo habitual.

Cuando uno está solo con la almohada y repasa todo lo que sucedió, piensa en lo fina que es la línea que separa de la victoria a la derrota. Quedaron ellos como héroes, los supercampeones, y nosotros, con la cabeza gacha, tristes y desconsolados, pero si uno mira cómo se definió el partido 6 se da cuenta de que por un tiro (un triple de LeBron, después el de Ray) no fuimos campeones. Si una de esas dos jugadas afortunadas no se les hubiera dado, seríamos nosotros los campeones. Internamente no podemos ser tan incoherentes o exitistas de creer que hicimos mal tantas cosas. La suerte fue de ellos; esa definición fue como tirar una moneda al aire. Eso no puede opacar las cosas buenas y la espectacular temporada que tuvimos.

Como llegar a una final de juegos olímpicos o de un mundial, es muy difícil acceder a la de la NBA, y muy importante. Para eso hay que salir campeón de la Conferencia del Oeste, pero no cuento eso como un título. No me consuela; sí el hecho de haber estado tan cerca. En el momento uno se queda pensando en qué leche tuvimos: dos rebotes en ataque, dos triples, un libre errado... Pero no se me puede ni cruzar por la cabeza que tengo mala suerte. Jugué un partido 7 de final de NBA; muchos no pueden hacerlo, y tuve una temporada espectacular con un equipo en el que da gusto jugar. Y tengo que pensar en todas las veces en que se me dio en favor, como contra Serbia y Montenegro en 2002. Soy un tipo de mucha suerte y no hay nada de lo que pueda quejarme.

¿El futuro? Después de pensar tanto, de dar tantas vueltas y del mal momento pasado, me siento mejor y contento por la gran temporada a pesar del desenlace, y es muy difícil que no vaya a seguir jugando. No creo que esté tan agotado o frustrado del básquet como para decir "basta". No lo sé del todo, no tomé una decisión, pero veo difícil que no vaya a jugar más. Por momentos estoy más cansado y saturado de esas situaciones feas que cuando tenía 27 años, pero esto sigue gustándome y soy un gran afortunado, por el protagonismo que tengo, por el equipo en el que estoy, por la gente que me dirige. Trato de que el árbol no me tape el bosque. Ésta es una situación prácticamente inmejorable en lo deportivo. Un momento de calentura y frustración no debe opacar el día por día y lo bien que estoy acá.

Como no estuve interesado en lo que vendría después, no sé si será el 1° o el 15 de julio cuando comenzarán las negociaciones, por el reglamento de la liga. Es todo muy reciente; veré cuando llegue el momento. Pero estoy psicológicamente mejor que hace dos días. No sé qué va a pasar pero intuyo que me quieren de nuevo; no tengo la certeza porque todavía no se puede hablar con las franquicias. Dentro de tres días vendrá el draft, y el cuerpo técnico y los dirigentes están pensando en eso, especulando, viendo quién queda libre... Nosotros tenemos el número 28 para elegir.

Desde que empezó la final no leí nada en los medios y no tengo todavía ganas de leer, porque sería lastimarse de nuevo, pero supe que hubo opiniones sobre mí por parte de rivales y de otra gente que está en el medio, y son un gran halago, que ayuda también. Durante la final yo me sentí más o menos, sobre todo en los partidos en que el equipo más me necesitaba, el 2, el 4 y el 6, que fueron los peores en mi caso. Eso me dolió. Esto que opinaron varios de mí ayuda a poner en perspectiva las cosas y a curar heridas un poco más rápidamente.

Fue una temporada larguísima; en otros años terminé a fin de mayo. Dentro de unos días volveré a casa. Tengo muchas ganas. Y muchas ganas de ver a mi gente, estar con mi familia, descansar físicamente y de la cabeza. Y a fin de agosto haremos en Bahía Blanca la carrera solidaria de la fundación.

Para terminar, quiero hacer un parrafito de agradecimiento. Cuando juego en las finales soy bastante parco, estoy alejado del mundo. No leo nada, no contesto casi nada porque estoy con la cabeza en otro lado. Pero quiero agradecer a toda la gente que me escribió, que daba ánimo, que quería ayudar y estar cerca. Valoro mucho a esa gente que quiso entregarme su apoyo, aunque yo no le respondía porque no leía y estaba con la cabeza impermeable, pensando en el equipo. Le estoy muy agradecido tanto a la gente que sí mandó mensajes y quería estar en contacto como a la que realmente estaba preocupada pero no quería molestarme y sí respetar mis tiempos. Sé quién es esa gente y la aprecio mucho..

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