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Boca: el problema está en el medio (y en las ganas)

En las tres competencias del primer semestre Boca necesitó generar un promedio de 7,2 situaciones para convertir un gol; mientras que en defensa se mostró más vulnerable: más allá de los 12 penales y las 11 expulsiones, los rivales conseguían anotarle un gol cada 5 llegadas. Al margen de los números puntuales, también por la gran cantidad de lesionados a Carlos Bianchi se le hizo complicado darle continuidad a un equipo, además de que fueron pocos los futbolistas que tuvieron un rendimiento satisfactorio: Orion, Marin, Erviti y Blandi. Incluso Riquelme, sin haber hecho pretemporada. Pero un equipo como Boca no puede ser protagonista con sólo cuatro/cinco jugadores en buen nivel. Sí hay algo que ningún futbolista podrá recriminarle al Virrey: todos tuvieron sus oportunidades. El DT utilizó a 36 jugadores y cada uno tuvo su chance.

Boca sufrió más de un gol por partido : recibió 40 en 31 juegos y su figura fue Orion. El equipo hizo 27 tantos, pero padeció para generar jugadas. Ahora bien: aun si atrás da ventajas y arriba carece de elaboración y potencia para convertir, el principal problema está en el medio campo. ¿Por qué? Boca, salvo excepciones (cuando terminó presionando en bloque y bien arriba a Newell's -por la Copa- y Corinthians), terminó siendo un equipo muy largo, con muchos metros para cubrir. Y en la zona de volantes, donde se empiezan a ganar y a perder los partidos, lo agarraron siempre en inferioridad numérica. Boca falla en hacer el 2-1 tanto para defender como para atacar aunque eso no siempre es responsabilidad de un mediocampista.

Para atacar, sobre todo en un 4-3-1-2, necesita más compromiso de los laterales en campo rival. Cuando lo tuvo, desniveló, como en la proyección y el centro de Marín que finalizó en gol de Viatri en Mendoza. La superioridad numérica la puede conseguir también haciendo bajar a un delantero, como cuando jugó Martínez, pero -así- el Burrito retrocedió y se asoció, pero terminó quedando muy lejos del arco rival. Y, con muchos metros para avanzar, se fue diluyendo y perdiendo en las gambetas. En este sentido, casi todos los volantes (por sus características) tienden a cerrarse y no abren la cancha ni son capaces de cambiar el ritmo o explotar una banda en el uno contra uno . Sánchez Miño todavía no volvió a ser el mismo tras la lesión.

Y para defender, a todos los volantes le cuesta el retroceso, pasar la línea del balón para marcar de frente o con un respaldo aceitado entre el volante y el lateral o el central. Si encima se va Erviti, quien mejor manejaba la transición defensa-ataque o viceversa... A Boca le cuesta tener la pelota en zona de peligro (cuando la posee un delantero en el círculo central los defensores siguen más cerca de Orion que de los volantes) y, cuando la pierde, falla hasta en los rebotes. Porque los jugadores se mueven más en forma individual que en bloque. En muchos se observa falta de actitud y profesionalismo. Una cosa es que Riquelme tenga licencias (eso se puede entender); otra es que quienes juegan a su lado, más pendientes del último celular o el auto más costoso, no tengan ganas de correr y les dé lo mismo ganar que perder.

Otro sub-ítem a corregir serán las pelotas paradas defensivas: más allá de ensayarlas y tomar responsabilidades individuales (marcas hombre a hombre) recibió 11 goles por esa vía (7 de ellos de cabeza).

Bianchi piensa el "nuevo Boca" a partir de Riquelme. El desafío estará en cómo lo rodeará (atrás, a los costados y adelante) teniendo en cuenta esta situación. Boca, por el momento, le da prioridad a reforzar la defensa (Daniel Díaz y un lateral) y el ataque (Gigliotti) . Pero, más allá de eso, si el DT pretenderá jugar 4-3-1-2 va a necesitar definir un volante centro que le pueda hacer llegar más limpia la pelota al N° 10 y otro que pueda pisar el área y tener explosión por la derecha, teniendo como una de las premisas potenciar por la izquierda a un Sánchez Miño que todavía no terminó de regresar . Después, para "ganar el medio", está claro que no dependerá sólo del trabajo de los volantes. Eso desde lo táctico. También dependerá de las ganas y el esfuerzo que pongan muchos jugadores jóvenes por jugar en la primera de Boca y reencauzar al equipo..

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