Canchallena

Torneo Inicial

Juan Sebastián Verón: "Todavía estoy a tiempo de dar una mano"

A los 38 años, y a trece meses de haber jugado su último partido oficial, prepara su vuelta; en diálogo con canchallena.com habla de sus planes como dirigente

Por Andrés Prestileo | canchallena.com

Podría ser una imagen de hace cuatro, cinco años, pero ocurre ahora, julio de 2013, en City Bell. Juan Sebastián Verón trota con un grupito de compañeros en una de las canchas del country de Estudiantes, en un mediodía de sol y frío. Hace unos días nomás que la Bruja firmó un contrato por un año con el club que es su casa, pero hace más de un año que había decidido largarse para siempre de las canchas. En ese tiempo, que al principio llenó con su oficio de siempre en el ámbito amateur de la Liga Platense, en la Asociación Coronel Brandsen, algo pasó, pero ni él mismo puede (o tal vez no quiere) definirlo con precisión. "No hay un motivo en particular. Me gusta jugar al fútbol y trato de buscar ciertos objetivos. También viendo la situación del equipo, las dificultades del mercado, poder ayudar en lo que puedo... Todavía estoy a tiempo de dar una mano", dice.

Verón decidió agregar este apéndice de duración indefinida a una carrera de casi dos décadas que se había cerrado oficialmente el 24 de junio del año pasado, en un 1-1 con Unión. Los 38 años que cumplió el 9 de marzo no le trabajan en la cabeza como algo en contra. "Físicamente estoy bien, pero hay que ver en la competición, que no es lo mismo que los entrenamientos. Yo no me pongo a pensar mucho las cosas... Lo que se vaya dando, será".

-¿Qué hacías durante este tiempo fuera del fútbol?

-Bueno, tengo mis cosas personales... En buena medida ligado al fútbol, o relacionándome con gente que no es del fútbol... ¿Leer los diarios? No. Me gusta leer, por ahí ver alguna obra de teatro. Pasar tiempo con mi familia, acompañar a mis hijos en sus actividades. Ellos lo hicieron conmigo durante mucho tiempo.

-Parece raro que alguien que salió de un fútbol tan caótico como el argentino tenga ganas de volver.

-Pero yo ya volví en un momento en el que el fútbol argentino no había cambiado. Y ahora sigue igual. A mí no me preocupa eso. Al contrario. Porque si no, nadie volvería. Hay que tratar de pensar que siempre se puede mejorar en esto, más allá de lo caótico o no.

-Lo habrás hablado con tu familia.

-Sí... Ellos siempre apoyan lo que uno decida, sobre todo si ven que uno es feliz con lo que hace. Si no, no vale la pena.

-¿Te pasó lo que a muchos jugadores, que se retiran y no terminan de aceptarlo?

-No, en ese sentido todo bien. En su momento tomé la decisión correcta, por varias razones. Encontré mi lugar; me gustaría avanzar en mi pensamiento y en lo que veo para el futuro en un club, en una dirigencia, y estoy seguro y convencido de lo que quiero. Pero ahora se presentó esto y relegaré un tiempo lo que quiero hacer, sin dejarlo de lado. Quiero seguir avanzando, sumando pensamiento y gente.

-¿A que te referís puntualmente?

-A lo dirigencial. No sé, puede ser a nivel del club o del fútbol, o del deporte en general. Lo veo para un futuro en el que habrá que seguir sumando cabezas y experiencia, tener gente abierta alrededor. Hay mucho por cambiar y mejorar.

-Ya estás en lo dirigencial en el club, con el cargo de director deportivo. Ahora que volvés a jugar, ¿eso no puede afectar el trabajo del técnico ?

-No, no... Yo soy jugador, y la función quedó de lado. La cumple Agustín [Alayes] en este caso. Yo soy jugador. Después, para otras cosas, en lo que pueda dar una mano lo haré. Pero yo soy jugador.

-¿Consideraste que volver después del homenaje que recibiste en la despedida pueda sonar chocante?

-Es que yo nunca me moví por lo que piensa la gente. Nunca. La gente hace millones de conjeturas, buenas y malas. Yo no puedo detenerme en eso. No es algo que ocupe mi tiempo ni mi cabeza si queda prolijo o desprolijo. Si no, no podrías hacer nada.

-¿Te fijaste algún plazo para seguir jugando?

-No, no me fijo un tiempo. Ojalá que esta nueva etapa me permita dejar algo para lo que viene.

-Estudiantes entró en una situación de riesgo con el promedio. ¿Eso te preocupa?

-No me preocupa, pero sí hay que prestarle atención. Y mucha. No dejar de mirarla. Donde dejás de mirarla te la topás de golpe y ahí sí se hace difícil. Es todo recuperable, pero en el fútbol puede pasar cualquier cosa. Y en estos últimos años están los ejemplos.

-¿Con qué grupo te encontraste?

-El grupo fue cambiando. Hay muchos chicos jóvenes que tienen que aprender, hacer carrera. Tienen que saber y querer aprender. Todavía les falta muchísimo. No pensar en que ya está, en que llegar a primera es la culminación de la carrera. Es el inicio, apenas. Dependerá mucho de ellos y de esas ganas de trascender en esto. Porque los objetivos, en el fútbol, lamentablemente se fueron corriendo, y hay que volver a la base del deporte, que es tratar de trascender, hacer historia.

-Te interesa especialmente lo que pasa con los pibes...

-Hoy hay tanto alrededor que es difícil meterse en la cabeza de los chicos. Vos convivís tres, cinco horas al máximo, y después ellos tienen 19, 20 horas en otro ámbito. Está en ellos reconocer qué es lo mejor para su carrera.

-¿Te gusta el fútbol que se juega hoy aquí?

-No es malo... Tenés equipos buenos, algunos no tanto... Es parejo. Los equipos se forman pensando en lo inmediato, por cómo están hechos los campeonatos. Y eso juega en contra. Es difícil mantener un plantel más de una temporada. El fútbol hoy se alimenta de la venta de jugadores; eso complica el armado de los planteles y la idea futbolística.

-¿Y eso tiene arreglo?

-No sé... Puede tenerlo. Pero hoy está en el medio el negocio del fútbol. Hasta que se vea que realmente el fútbol es un negocio va a ser difícil que esto tenga arreglo.

-¿Lo decís como algo bueno o malo?

-Si está controlado y es serio, creo que es bueno. Pasa en todos lados. Los grandes campeonatos y equipos se hacen así..

En esta nota

canchallena por e-mail.
Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

Suscribite ahora