Canchallena

Torneo Inicial

Colón cortó la malaria y logró su primera victoria en el torneo Inicial

Le ganó a Quilmes 1-0, con gol de Rubén Ramírez

Por José Bordon | Para canchallena.com

 
 
 
Colón festejó ante Quilmes en Santa Fe.  Foto: Télam 

SANTA FE.- Qué malo todo. El frío, el escenario con huecos por los asuntos que todos conocen, eso va por otra ruta. La referencia es exclusiva al fútbol. Al juego, a la pelota. Colón no sabe lo que quiere. Ensaya atacar, pero se patina en el intento. Quilmes sabe lo que quiere. Pero no tiene claridad ni potencia ni intérpretes para desarrollar su buena intención. Así, ensayan la nada misma en la oscuridad. Larga y lúgubre noche. Apenas un penal, entrometido, que merece ser de otro partido, como advierten ciertos comentaristas, surge entre las estrellas. Corre Leguizamón, apenas ingresado. Corre por la banda izquierda. Viaja con la pelota al encuentro con Peratta. El arquero lo busca y, tal vez, lo toca en el pie de apoyo. No se ve bien, no es claro. Penal, se cobra. Tito Ramírez apunta hacia la izquierda y es gol. Celebración de entrecasa para Colón, que le gana a Quilmes por 1 a 0, apenas a diez minutos del cierre del pobre y diminuto espectáculo.

La mayoría juega mal en el fútbol doméstico. Y Colón y Quilmes están a tono con esa tendencia que crece. Colón quiere atacar, pero la pelota se la roba Quilmes, que la controla, aunque no tiene la menor idea de cómo llegar al arco rival. En ese medio campo cervecero, en el que la combatividad es mayor que la efervescencia por el juego, Braña debuta una noche. El Chapu vuelve a un viejo amor, con la dosis de sacrificio natural.

Poco de Caneo, el cerebro de Quilmes. Casi nada de Mugni, la cabeza de Colón. El balón nace, se desarrolla y muere en el medio campo, entre fuertes combates. Ramírez, el delantero de Colón, es un intruso que se marea entre tantos zagueros adversarios. Boghossian, el atacante de Quilmes, es una torre que olfatea desde las alturas que el partido no colabora con su juego aéreo.

Hasta que faltan diez minutos, más o menos. Leguizamón entra y corre. Entra al área y cae, acaso rozado por Peratta. Penal que Ramírez transforma en gol. Un 1 a 0 falso, en la noche en la que ninguno mereció, siquiera, una tibia sonrisa.

  • El debut de Landa
    Lucas Landa es santafecino, pero nunca jugó en un club de su ciudad. Hasta anoche: hizo su presentación en Colón, con una aceptable actuación.
  • Nueva camiseta
    Otro estreno sabalero: una nueva y vistosa camiseta de Colón, con el escudo en el pecho.
  • El gol de Ramírez, de penal



    Aparecen en
    esta nota  

    canchallena por e-mail.
    Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

    Suscribite ahora