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US Open

Juan Martín del Potro logró un esforzado triunfo en su debut en el US Open

El tandilense venció al español Guillermo García López por 6-3, 6-7, 6-4 y 7-6, y avanzó a la segunda rueda del torneo estadounidense; el viernes enfrentará al australiano Lleyton Hewitt; victoria de Leonardo Mayer

Por Sebastián Torok | canchallena.com

 
 
  
  • J. M. Del Potro
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  • G. García López
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El desahogo de Delpo.  Foto: AFP 

NUEVA YORK.- La lluvia ya es parte del show, de la ciudad que jamás cierra los ojos, del tenis en Flushing Meadows. Los simpáticos carritos que se utilizan para secar las canchas de cemento neoyorquino y que recorren los pasillos del Arthur Ashe tocando bocina como si fuera la 9 de Julio, ya son parte del paisaje. No son novedad; perdieron popularidad. Como si no hubieran sido suficientes cinco años consecutivos de finales masculinas postergadas por la malicia de Tlaloc, el dios del agua, las pobres condiciones climáticas ya irritaron en dos de las tres jornadas de un certamen que finalizó más allá de su fecha prevista en 18 oportunidades desde 1935, cuando hombres y mujeres comenzaron a jugar en forma combinada y simultánea. Es 2013 y los partidos se suspenden, todo se posterga, menos la impaciencia, la ansiedad. La sala de jugadores parece la estación de Retiro a las 8 de la mañana; no hay un sillón libre, en cada paso se pisa un raquetero, una zapatilla. Y en ese escenario entra a jugar el arte del aburrimiento, de la incertidumbre. El que se mortifica, pierde. El que no logra aislarse, sacará rápido pasaje de regreso.

Y allí está Juan Martín del Potro, sexto favorito del US Open, el que John McEnroe calificó como uno de los grandes candidatos al título, que ingresa junto con Guillermo García López en el Arthur Ashe dos horas más tarde de lo anunciado; juegan sólo 15 minutos, los latigazos del argentino retumban en el gigantesco court central, aunque la insoportable llovizna los manda directo al vestuario cuando los músculos todavía no estaban calientes. El cielo plomizo no ilusiona. Pero dos horas después, los truenos se apiadan y vuelve la acción. El tandilense gana 6-3 el primer set, pero extravía el norte y pierde 7-6 (5) el segundo, cometiendo muchos errores no forzados. Parece molestarle la muñeca izquierda, una vez más; masculla bronca, su lenguaje corporal no es auspicioso. Es un partido raro. Comienza el tercer parcial, se mira hacia el cielo; Del Potro quiebra y se adelanta 3-2, pero a las 20.50 de un día interminable, nuevamente llovizna y aparece desde un rincón el inefable árbitro general Brian Earley, con handy en mano. Basta, no se soporta más; el techo retráctil que anuncian en Nueva York para 2016 o 2017 ya debería estar construido, como en Wimbledon, como en Australia.

Casi 15 minutos más tarde, los alcanzapelotas secan las líneas con toallas. El español, atendido en un par de oportunidades por una molestia en el isquiotibial izquierdo, parece rendido y Delpo se impone 6-4. La atención, prácticamente, está en el cielo amenazante; pero sobre la pista dura azul y verde, los tenistas luchan, golpean, se quiebran el saque y también el ánimo. Es imposible no crisparse con tantas complicaciones periféricas. Del Potro y García López, el número 74 del mundo, se miran mal. "Me festeja el punto así y después se pide al trainer. ¿Cuántas veces más lo vas a dejar pedir el médico?", se queja Del Potro ante el umpire estadounidense Ali Nili. El español, que recibe masajes en la pierna izquierda, lo escucha y le recrimina: "Si tengo un problema, tengo un problema. Si tienes algo para decir, dímelo a mí".

A esa altura, es una batalla mental; impensada, claro, por la diferencia de categoría entre uno y otro. El argentino no se siente bien, está sin confianza, sin pimienta; aquellos cañonazos del primer set ahora parecen fuegos artificiales húmedos. Algo le pasa. Mira hacia el rincón donde está su grupo de trabajo, se quita el sudor de la frente. Llevan más de cuatro horas de juego y llegan al tie break. García López tiene experiencia de remontar partidos: en 2010, cuando ganó Bangkok, derrotó a Nadal en cuartos después de levantar 24 break points. Y lo hará sufrir a Del Potro hasta último momento. El tandilense pierde un match point, dos, tres? En el cuarto lo define con un revés cruzado. Con el 7-6 (7) celebra eufórico, se desahoga, con rabia.

Es que quedó en deuda Juan Martín, y lo sabe. Los 49 errores no forzados y las 4h13m de juego fueron demasiado para un partido que debió haber liquidado antes. "Fue una primera rueda supercomplicada. Me faltó aprovechar los break-points, podría haberlo terminado más rápido; cuando me quebró, fue por errores míos. Tuve que gastar mucha energía, pero es lo que toca. Lo que pasó con García López son cosas del partido, que quedan ahí; no sé cuántas veces podía pedir trainer, pero a veces me toca a mí; hay que ser fuerte mentalmente y seguir", dijo el hincha de Boca, que en la 2» rueda se medirá con el australiano Lleyton Hewitt, de 32 años.

La lluvia, las postergaciones, los dolores, la falta de inspiración... demasiados obstáculos para Delpo. Pero dominó los demonios y sigue adelante. Deberá mejorar y mucho.

Victoria de Mayer. En tanto, otro argentino que se metió en la segunda instancia del último Grand Slam de la temporada fue Leonardo Mayer, quien consiguió una importante victoria ante el siempre difícil Victor Hanescu por 7-6 (4), 6-4, 3-6 y 7-6 (4).

En segunda rueda, el misionero aguarda rival, que saldrá del choque que están disputando Andy Murray, campeón defensor y tercer preclasificado, y el francés Michael Llodra..

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