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Lluvia de exhibiciones tenísticas

 
 
 
Foto: Domenechs

Rafael Nadal jugará tres exhibiciones en la Argentina en apenas cuatro días en noviembre. Dos de ellas contra David Nalbandian. La otra, contra Novak Djokovic.

A su vez, Djokovic le aseguró a ESPN en Nueva York que tiene previstas dos presentaciones en su paso por la Argentina, con lo cual todavía falta fecha y rival para el otro show que tiene en su agenda. Nalbandian será rival de Nadal y le aseguró a TyC Sports que "hay algunas cosas dando vueltas por ahí a confirmarse...", que por lo que se sabe lo situarán en Mendoza contra un jugador que fue su némesis cuando el siglo recién empezaba.

Juan Martín Del Potro tiene su agenda liberada con apenas un compromiso en la región, pero nada aún en la Argentina. Algo hará. Y todavía sobrevuela la posibilidad de que las hermanas Serena y Venus Williams anden por estas tierras y tal vez eso le sirva a Paula Ormaechea para tener una presentación en sociedad como todavía no tuvo en nuestro medio.

Con lo que ya está "abrochado" (las exhibiciones ya no se organizan, se "abrochan") y los acuerdos que faltan pulir, lo cierto es que en apenas 30 días, la Argentina tendría una masiva de ex y actuales números uno, a sus figuras locales y hasta una propuesta "retro" con dos versiones de un mini torneo entre los integrantes de La Legión Argentina en Buenos Aires y Cariló.

Las exhibiciones ganan espacio y se corporizan como entretenimiento con el esqueleto de un choque deportivo. Todo en paralelo con rumores luego desmentidos sobre las dificultades para organizar el ATP de Buenos Aires por las restricciones cambiarias. Es decir, mientras en un universo quienes llevan adelante la actividad por los puntos de la ATP tendrían problemas para girar divisas, la millonaria contratación de figuras como Nadal y Djokovic evitaría el cepo cambiario para agregar fechas como si se tratara de los Rolling Stones con nuevo disco.

La pregunta central es si existe un mercado tan vasto como para incorporar semejante dieta tenística. Cualquiera que guste del tenis querría ver a Nadal y Djokovic. Cualquiera que solamente quiera decir "yo estuve ahí", sabe que ir a ver a Nadal y Djokovic es el lugar exacto para exhibirse. ¿Pero cuántas presentaciones consecutivas soporta el deseo de ver a los dos mejores tenistas del momento? Ni hablar de la competencia que estos shows deportivos pueden tener frente a otras modalidades de diversión como varios conciertos de rock programados para la fecha.

Mover hacia la Argentina a Novak Djokovic y Rafael Nadal implica una inversión enorme. Sin que se conozcan cifras es un hecho que sale más caro traer a los dos mejores tenistas del mundo que a una decena de bandas para un festival de rock de primera línea. ¿Hay pùblico para tres partidos de Nadal y dos de Djokovic en una misma semana?

Desde la visión deportiva, las exhibiciones no dejan de ser desprendimientos de un montaje superior. Estos partidos son atajos sin presión y relajados con respecto a las finales deseadas por todos en cualquier Grand Slam.

Los cuatro "majors" son de la Federación Internacional de Tenis. El circuito todo es de la ATP. Las exhibiciones, en cambio, son de los jugadores. Con eso satisfacen a sus patrocinantes, moldean sus imágenes y mantienen a sus estructuras de negocios. Todos ganan. Cuando juegan los torneos oficiales, los tenistas van donde deben ir. Cuando juegan exhibiciones van donde los contratan y pueden elegir. Eso se cotiza. La Argentina del cepo cambiario los concentrará en noviembre. Todavía resta esperar que Roger Federer cancele definitivamente su tour sudamericano para fin de año. Si cambia de idea, ya no habrà lugar para el jugador que convocó a 30 mil personas que pagaron fortunas para verlo en tablones de madera pintados con acuarela..

canchallena por e-mail.
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