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Mundo COI

 
 

Medalla de bronce en Atlanta 96 y Sydney 2000, multicampeón en España y Europa, y duque consorte a partir de su casamiento con la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín cumplía por duplicado los requisitos de ingreso a la "familia olímpica", la más formal del mundo, ahora que el Vaticano tiene al papa Francisco.

Pero el duque-campeón de handball, acusado de estafas, pasó de Hola a Crónica TV y no podrá apoyar la candidatura de Madrid junto con su cuñado, el príncipe Felipe, uno de los invitados hoy a la gala del Teatro Colón, en la apertura oficial de la 125ª Asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI).

La votación de la sede de los Juegos de 2020, mañana en el Hilton, romperá la monotonía de estos días de Puerto Madero, con carriles exclusivos para nadie, una sala de prensa por momentos con más empleados que periodistas y cronistas japoneses que matan el tiempo filmando el paso de algún remero solitario por el Río de la Plata.

La verdadera acción, se sabe, trascurre en el lobby -nunca mejor utilizada la expresión- del Hotel Hilton, donde el miércoles por la noche algunos aspirantes a la sucesión del presidente Jacques Rogge miraban muertos de risa la ilustración realizada por Sebastián Domenech en la nacion Deportes: el polémico e influyente jeque kuwaití Ahmad Fahad Al-Sabah con la camiseta "Vote Bach", en referencia a Thomas Bach, el candidato alemán, gran favorito a ocupar el trono.

Príncipes, jeques y ejecutivos renovaron aquel viejo club de ancianos moralistas de comienzos del siglo pasado, pero todos acatando siempre el voto de silencio que impone la religión olímpica. Marc Hodler, el ex esquiador suizo derrotado por Juan Antonio Samaranch en las elecciones presidenciales de 1980, lo rompió en 1998. Denunció prebendas a cambio de votos: vacaciones pagas, hijos becados, operaciones de rodilla, cirugías plásticas y hasta sexo fácil. Una limpieza más étnica que ética ayudó a limpiar el club.

Suerte que la selección argentina tiene hoy fecha libre en las eliminatorias y que Lionel Messi no juega esta noche en el Monumental. Caso contrario, la Asamblea Olímpica habría sufrido enormes problemas de espacio en la prensa argentina, incluyendo los artículos siempre amables al COI, al gobierno de la ciudad y a "nuestra imagen en el exterior". La Argentina, es cierto, aún siendo país fundador, tiene poca tradición olímpica. Una Asamblea, por otra parte, no es un Juego Olímpico y Jacques Rogge no es Usain Bolt. Los amantes del deporte prefieren las competencias, no las roscas de palacio. "El recuerdo -decía ayer un colega en la sala de prensa- queda para las ciudades que fueron sede de Juegos, no de Asambleas." Intentaba bajar el tono a cierta exageración de que Buenos Aires es hoy "el centro del mundo".

En la salida, en medio de calles libres de tránsito, aunque con escáneres para público y hasta para camiones, hoteles de Philip Stark, puentes de Calatrava y Torres Le Parc, cronistas japoneses filmaban la ceremonia de izamiento de la bandera en el edificio Guardacostas de la Prefectura. Los marineros enfilaron primero hacia la izquierda, hacia la cotidianeidad de las largas filas de gente en Retiro y calles rotas del microcentro. El oficial gritó "deeerecha" y volvieron en dirección a Puerto Madero. Hacia el mundo virtual. El mundo COI..

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