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El trabajo "fantasma" de los delanteros de la selección argentina

 

La selección entrega certezas de confianza por el potencial ofensivo y dudas a nivel defensivo. El primero que sabe que una faceta está ligada a la otra es el propio Alejandro Sabella. Mientras se genera incertidumbre por la inactividad del arquero Romero y porque ningún central o lateral logra ser "indiscutido", arriba tiene variantes incluso cuando no juegan Messi e Higuaín. Pep Guardiola suele decir: "No podés defender bien si atacás mal". Y Sabella afirmó más de una vez: "Los primeros defensores deben ser los delanteros". Ahora bien: ¿cómo se lleva a la práctica? Hay un aporte grande de Sabella para que la selección defienda como un bloque, aunque es inevitable que el rival, en algún momento, quede mano a mano, desborde a un lateral o sucumba ante un pelotazo largo (como el gol de Pizarro para Perú). Sabella asume riesgos. Siente que defensivamente, en lo individual, no habrá una modificación significativa de aquí al Mundial, pero (al mismo tiempo) que el gran cambio puede ser potenciar una "defensa" conjunta.

Hay un trabajo "fantasma" de los delanteros. Más allá de que el DT se incline por el sistema 4-3-3 (vs. Perú), 5-3-2 (vs. Ecuador, en Quito) o 4-1-4-1 (vs. Italia), si uno toma las estadísticas en referencia a los quites de los puntas en los últimos tres partidos de las eliminatorias ante Perú, Paraguay y Ecuador, indicará que sólo hubo cinco pelotas recuperadas en forma directa por ellos: Palacio (2), Agüero (2) y Lavezzi (1). Di María sumó más (7). Pero hacen un trabajo de presión alta (ante la pérdida) y de retroceso (cuando es necesario) para que la Argentina marque en superioridad numérica a la altura del círculo central que es admirable. Quizá no sean ellos quienes se queden con la estadística del quite, pero van, presionan, "ensucian" los avances rivales.

El segundo gol de Lavezzi contra Perú nació de una posesión rival en el círculo central. Si se congela la imagen a los 33m50s del primer tiempo, se verá una superioridad numérica argentina de 4 vs. 2: le hicieron el 2-1 entre Agüero y Palacio a Gómez, aceleró Di María, contraataque que también involucró a Agüero y Palacio y? gol de Lavezzi. No fue casualidad. El córner del 1-1 de Lavezzi provino de un pase filtrado (y fallido) de Banega a Agüero, pero Biglia capturó ese rebote ofensivo en ¾ de campo rival, la pelota volvió a Palacio en posición de wing, centro y tiro de esquina.

 
La jugada, en detalle.  Foto: Archivo 

Si vuelve a ver el DVD, observará muchos más ejemplos. A los 4 minutos, en posición de Nº 5, Palacio colaboró ante una pérdida del balón de Banega y, tras recuperar, se apoyó con Biglia. A los 5m, Di María presionó alto ante una mala descarga suya hacia la proyección de Zabaleta; a los 8m, entre Agüero y Zabaleta ganaron un lateral a la altura del área rival. A los 9m, hubo una presión alta de Di María ante una pérdida de Lavezzi, y a los 11m invirtieron roles: el que presionó fue Lavezzi ante la falla de Di María.

El problema es cuando, además de no contar con el "corazón del equipo" (Mascherano y Gago), el rival le saltea esa presión. El gol de Perú nació de un saque de arco de Penny hasta el círculo central que fue rechazado por Biglia; Palacio fue dos veces a presionar ese despeje: primero tapó a Vargas y luego fue con Gambetta; pero éste lo dejó en el camino y sacó el zurdazo que luego terminó en gol de Pizarro. En esa acción también la Argentina presionó y obligó al rival a "dividir" con un pelotazo. Pero luego hubo errores individuales que afectaron el resultado de todo el equipo.

Hoy habrá otra prueba ante Uruguay. Sabella parece dispuesto a asumir riesgos en el Mundial. Quizás entienda que, desde lo individual, no tiene mucho más para ganar atrás en relación con los nombres que ya eligió. Pero sí está convencido de que el equipo puede lograr defender mejor a partir de sus delanteros. No es una paradoja..

canchallena por e-mail.
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