Canchallena
 

A Carlos Tevez se lo devoró el jugador del pueblo

 
Foto: Archivo 

"Jugar en la selección argentina te quita prestigio." Aquella frase de Carlos Tevez quedó grabada en varios jugadores del seleccionado que tienen un sentimiento auténtico por la albiceleste. Apache la disparó en septiembre de 2011, cuando la herida por la prematura eliminación en la Copa América jugada en casa todavía estaba abierta. Nadie podía olvidar que había sido el mismo Carlitos que en diciembre de 2003, colgado del alambrado de la cancha de Racing, tras la consagración de Boca en el Apertura de aquel año, al compás de La 12, cantaba "la selección/ la selección/ se va a la p... que la parió". Pero llegarían más ejemplos de desplantes. En junio de 2012, mientras sus ahora ex compañeros remaban por América del Sur para enderezar la clasificación hacia Brasil 2014, Tevez doblaba la apuesta: "No extraño a la selección. Mirándola desde afuera estoy más contento. Me gustó el equipo, pero yo por ahora no quiero estar". ¿Por ahora, dijo? ¿Acaso Tevez iba a seguir eligiendo los momentos en los que se le ocurriría estar con la selección? El grupo se hartó de sus divismos y su amor camaleónico por la camiseta. Y el enojo le dura hasta hoy.

Tevez regresó a un grupo que nunca había sido consultado y que ya no lo veía con simpatía. No había un tema específico en su contra, pero sí molestaba ese perfil alto que es capaz de desatar un tsunami en un vaso

No es un capricho; sobran antecedentes porque Tevez se encargó de sembrarlos. Nadie duda de su jerarquía, pero también es cierto que se transformó en un especialista en ganarse lugares que no estaban reservados para él. Una, dos, tres veces..., ¿hasta cuándo?, se preguntan hoy en la intimidad de Ezeiza. En la Copa América de Perú 2004 comenzó relegado detrás del tridente César Delgado, Saviola y Kily González..., pero él terminó jugando. En el Mundial 2006, Crespo y Saviola eran los titulares de Pekerman..., pero él terminó jugando. En la Copa América 2007, Messi y Crespo atacaban en la formación de Basile, pero al desgarrarse Crespo, y cuando el reemplazante natural era Diego Milito..., terminó jugando Tevez. Para Sudáfrica 2010 se reiteró la historia, porque Maradona no lo tenía entre los titulares, pero con calculado desenfado... él terminó jugando.

Claro que el punto de quiebre llegó con la Copa América de 2011. Sergio Batista, obediente de directivas superiores, había borrado a Tevez de la selección. Carlitos había estado en el principio de su ciclo, participando de las tres primeras convocatorias (Irlanda, España y Japón). Pero ya estaba marcado por Julio Grondona, que no le perdonaba a Carlitos haber defendido de manera tan encendida el ciclo Maradona, que con su habitual desproporción, en Sudáfrica había afirmado: "Tevez es el ídolo del pueblo. Está por encima de Messi y de mí". Grondona le había pedido a Batista que progresivamente fuera prescindiendo de dos rebeldes: uno era Tevez, el otro, Heinze. Con ambos, Grondona había discutido en Dublín, en agosto de 2010, cuando Batista todavía era interino. Heinze ya no volvió más tras el cuarto amistoso del ciclo (1-0 a Brasil, en Doha). Y Tevez tampoco. Pudo jugar este amistoso con Brasil, pero adujo una lesión que, sospechosamente, cuatro días después sí le permitió jugar para su club de entonces, Manchester City.

 Entrá al fixture interactivo del Mundial de Brasil 2014

Tevez estaba afuera de la selección, pese a que coqueteaba, como el día que le marcó dos goles a Stoke City y ante las cámaras de TV besó sus canilleras que simulaban la bandera argentina. Por entonces, Checho viajaba a Inglaterra y en Manchester sólo visitaba a Pablo Zabaleta. La relación estaba quebrada y sólo se reactivaba con algún cruce mediático. Hasta que se desató un operativo clamor. Agitado por el propio Tevez, con fuertes laderos mediáticos y políticos. José Luis Brown y Chirola Rodríguez, ayudantes de Batista, en gira por Inglaterra, intentaron tranquilizarlo. "A la Copa América no, pero a Brasil sí vas a ir?" Le prometieron para que se calmara, pero no lo consiguieron: "Si no estoy en la Copa América, que se olvide de mí..."

El 30 de mayo de 2011, a un mes de la apertura de la Copa América, Carlitos seguía afuera. Ese día, presentaba obras junto con el gobernador Daniel Scioli en Fuerte Apache. El dirigente hacía un fuerte llamado por la inclusión de Tevez, que en la jornada siguiente, en una lista preliminar de 26 nombres, reaparecía en la selección. Por entonces, mientras Tevez presentaba su fundación en el hotel Sofitel La Reserva, en Río Luján, singularmente acompañado por Scioli, se cocinaba su regreso a la selección.

La campaña de presión estaba en su punto más alto. Y en la casa de Chirola Rodríguez, en Villa Urquiza, Tevez, Grondona y Batista acordaban el reencuentro. Incluso, cuentan que Tevez hasta desplegó un ardid algo extorsivo, haciendo referencia a sus vínculos políticos y fuerte tracción popular. Por esas horas de principio de junio, Carlitos con su equipo de Fuerte Apache le ganaba 14 a 11 un amistoso a Scioli y su equipo de Villa La Ñata, en un encuentro a beneficio de las escuelas del Delta. La sociedad no se despegaba.

Finalmente Batista dejó afuera de la lista a Monzón, Valeri y Enzo Pérez. Tevez, adentro. Checho explicó por entonces que nunca habían tenido diferencias y elogió a Tevez. Pero en octubre del año pasado se sinceró: "Hubo presiones externas para que estuviera. Traté de manejarlo hasta lo último, pero era difícil. La presión llegó de arriba, presión de AFA y presión política. Y sí, en ese momento tuve ganas de irme", confesó. Pero no lo hizo; si explicaba la verdad, era un escándalo. Cedió. Y el grupo le explotó ante sus ojos. Perdió el respeto y el liderazgo de ese plantel que se preparaba para intentar quebrar el maleficio de 18 años sin títulos con la selección.

Tevez regresó a un grupo que nunca había sido consultado y que ya no lo veía con simpatía. No había un tema específico en su contra, pero sí molestaba ese perfil alto que es capaz de desatar un tsunami en un vaso. Y algo mucho peor: apareció con varios kilos de más, fuera de forma y con exigencias, como dormir en un cuarto solo o cambiarse aparte en el vestuario. ¿Algo más? Sí, debía jugar. Increíblemente estuvo entre los titulares en los dos primeros partidos (Bolivia, 4 para La Nación; y Colombia, 3 para La Nación) como extremo izquierdo. En el tercero fue suplente y estalló: "Yo soy 9, no puedo jugar por los costados". No sólo se había puesto en la selección, sino que ponía condiciones. El grupo estaba enfurecido. La historia terminó con la rápida eliminación en 4tos de final ante Uruguay, en Santa Fe, por penales?, con todo un simbolismo: Tevez entró en el segundo tiempo y pateó el último, el que certificó otro fracaso albiceleste cuando se lo atajó Muslera.

La situación eyectó a Batista, a quien ya no respaldaba nadie. Tevez y la selección se distanciaron para no volver a cruzarse. Nació el ciclo Sabella y la refundación llegó con resultados sin Carlitos. Nadie lo extrañó, ni lo necesitó, ni lo pidió. Los Cuatro Fantásticos se hicieron cargo. Justo, los delanteros. Ellos, el sello distintivo que dispara las ilusiones en Brasil 2014. Y creció Messi, que durante la ausencia de Tevez se diplomó de líder y capitán, dando ese salto de madurez que tanto le reclamaban. Un líder austero, generoso y determinante. Todos se alinearon detrás suyo.

Entonces, ¿están peleados Messi y Tevez? Nunca existió una discusión puntual, pero no son amigos. Hoy, aun sin el carisma de Carlitos, el rey del mundo es Leo. Y sus compañeros lo reverencian, entre admiración y gratitud. Es su capitán, y se lo ganó dentro y fuera de la cancha. Nunca se borró ni eligió cuando estar ni le pidió protección a ningún padrino. Carlos tiene su ego, grande, se convenció de que es el jugador del pueblo. Cualquier encuesta lo respalda. Respeta y hasta aprecia a Messi, pero, hoy crack en Juventus, siente que puede mirarlo de igual a igual. Que no debe estar un peldaño abajo.

El grupo ahora también sospecha que él ha fogoneado esta operación mediática que, creer o reventar, en las últimas horas sumó una voz familiar, la de Daniel Scioli. "Quiero que lo convoquen. Lo conozco muy bien desde lo humano y desde lo futbolístico y es un gran tipo. Me gustaría que en la definición del Mundial haya un hombre como él. Es un motivador, tiene una garra tremenda, y la camiseta bien puesta. Por eso, quisiera que esté en este gran equipo", reclamó el gobernador bonaerense. Scioli acaba de ir de nuevo a la carga para avivar, como en 2011, el operativo clamor. El íntimo riñón de Grondona se encarga de distribuir que el patrón ya no tiene inconvenientes en que Tevez renazca en la selección. Y varios medios ululan con insistencia para instalar el tema. A Sabella lo arrinconan en un escenario incómodo, pero como capitán del grupo, les tendría que tener más miedo a las concesiones que rebotan en la intimidad que al reclamo popular y a las presiones. Políticas o comerciales. Vengan de donde vengan..

En esta nota

canchallena por e-mail.
Suscribite y recibí todos los días las últimas noticias de deportes

Suscribite ahora