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La columna de Manu Ginóbili: "Hasta ahora logramos sólo lo que teníamos que lograr"

 
Foto: Reuters 

SAN ANTONIO.- Acá andamos, a punto de volar hacia Portland para el tercer partido. Todo está impecable. Por lo pronto, mi mujer está haciendo las veces de mamá y papá, porque no estoy colaborando en la manera en que lo hice con los mellis. Ahora estoy jugando día por medio y no puedo estar tan presente como la vez anterior. Es una genia total, está salvándome. Y mi suegra, estando acá, ayuda muchísimo. Luca está en condiciones óptimas, con casi tres semanas. Es grandote, sano... un bebé. Y los hermanos lo recibieron espectacularmente. Nosotros dudábamos, porque por primera vez debían prestar a su mamá... Pero no sufrieron el tema como pensábamos. Van a la escuela y nos ayuda una niñera para entretenerlos. Ellos van, miran al hermanito, lo tocan como si fuera un muñeco, y siguen con sus dinosaurios y superhéroes. Hay paz en el hogar y eso suma...

Pasó Dallas, nomás, en una serie durísima. Recién en el séptimo partido jugamos en nuestro mejor nivel. Ellos hicieron un buen trabajo, cerrándonos la circulación de la pelota. Para Dallas el partido 3 fue clave, con ese triple de Carter que nos complicó. Pero al final ganamos bien, por más que el séptimo partido es una lotería. Tuvimos una combinación espectacular de intensidad, plan táctico y meterla. Fue genial ese partido, con 22 puntos de diferencia en la primera mitad, que nos tranquilizaron.

Y después, casi sin tiempo de descanso, apareció la serie con Portland. Yo terminé golpeado y cansado, y prácticamente no nos entrenamos. Sin embargo, encadenamos tres actuaciones, incluida la última contra Dallas, de las mejores de los últimos meses. En las dos iniciales frente a Portland jugamos muy bien en el ataque y en la defensa. Y ellos tuvieron una mala primera noche, en la que perdieron 20 pelotas. Es cierto que defendemos bien, pero no somos el típico equipo que con su presión causa pérdidas, sino que hacemos que los rivales tiren incómodos. Ese día Tony estuvo recontrainspirado y Belinelli dio una mano grande. En el partido siguiente Portland ya jugó mejor, o embocó más, pero tuvimos un segundo cuarto súper iluminado, con 41 puntos. Nos fuimos al descanso 18 o 19 arriba y eso cambia el juego, se gana una confianza importante. En general hicimos un gran juego de equipo; todos ayudamos con puntos y defensas importantes, y el que entró seis o siete minutos dio una mano y mantuvo la intensidad. Siempre se sueña con algo así.

Pero la verdad es que hasta ahora logramos sólo lo que teníamos que lograr: ganar los dos juegos en casa, nada mágico ni mucho menos. Ahora hay que ganar como visitantes, para tener un cierto aire. Pero no va a ser fácil: ellos van a jugar mejor, van a salir con el cuchillo entre los dientes. En la primera noche sufrieron muchas pérdidas y tiros errados, y por eso mismo tienen mucho potencial de mejora, con 22.000 tipos alentándolos. Y son jóvenes. Van a ser peligrosos, por lo que habrá que jugar igual o mejor que en los primeros dos partidos. Sería fundamental sacar un triunfo allá.

Portland es diferente a Dallas; tiene jugadores de distintas cualidades. Es más atlético y más fuerte, pero tiene menos recambio. Varios son jugadores de 40 minutos por partido y es difícil mantener por tanto tiempo la intensidad. Es un gran equipo, pero depende de los puntos de cuatro o cinco jugadores; Dallas tenía ocho que podían hacer 20 tantos, y su estrategia de aislar a Tony, a Tim y a mí le funcionó bastante bien por seis juegos. Portland es más convencional, pero apuesta a hacer más puntos que el rival con su circulación de balón.

Yo estoy bastante bien. Tuve un par de golpes de los que me costó reponerme, pero me quedan unas cuantas horas para cargar pilas y recuperarme de los machucones. Vengo bárbaro, no puedo quejarme: tengo más minutos, más protagonismo, y estoy sintiéndome importante. Así que todo está más que bien, más allá de unos golpes ante Dallas, propios de una serie dura, de ésas que agotan física y mentalmente. El año pasado le ganamos por 4-0 a Lakers en la primera rueda, tuvimos ocho días de descanso hasta la siguiente y pasamos por menos tensión. Este año está más complicado, pero por ahora va bien.

En estos días se votó al mejor sexto hombre de la NBA. Quedé tercero, pero no pretendía estar más arriba. El premio a Jamal Crawford, de Clippers, fue muy merecido. La rompió toda en un equipo que juega bárbaro.

Y por ahí salió que quedé quinto en cantidad de triples anotados en playoffs en la historia. La verdad es que no lo tomo como un logro individual. Sin ser demagogo, digo que tiene que ver con estar en un equipo que lleva 12 años seguidos en playoffs y casi siempre llegando lejos, es decir, sumando más partidos que el resto, jugando unos 12 o 15 por año. Eso es una gran ventaja: tengo unos 140 o 150 partidos de playoffs, mientras otros jugadores andan por la mitad o menos. Es consecuencia de estar en una franquicia tan especial.

Hace un tiempito un sitio de noticias de acá, Hoopshype, me distinguió como el "tuitero del año" de la NBA. Quedaron cinco candidatos y salí votado. Imagino que algún grupete de seguidores argentinos habrá tomado como desafío hacerme ganar el premio... Fue medio raro, porque tuiteo en español más que nada. Por cierto, no es una de mis prioridades ser el mejor o un gran tuitero, y en playoffs estoy en un completo stand-by hasta que pase un poco el lío éste...

Lo más importante en la liga es, por supuesto, lo deportivo, y estamos entre grandes desempeños de equipo. Esto es lo que somos, lo que logramos toda la temporada. Es un buen aliciente, porque todos se sienten más útiles, más cómodos. Que el goleo sea más repartido y estemos todos jugando bien es positivo para el grupo y genera buen humor..

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