SECCIONES

NBA

Es espectacular vivir este presente después de tantos años

Por Manu Ginóbili  |  canchallena.com

En cierto modo es sorpresivo volver a tener el primer lugar

19.03.2014 | 00:33

SAN ANTONIO.- Por acá seguimos esperando al hijo nuevo, a casi a un mes del momento. Todo está espectacular. La panza viene creciendo consistentemente y Many está muy activa. Es un embarazo impecable. Veremos la fecha de nacimiento, porque quedará en medio de la primera rueda de playoffs. Como con los mellizos, será una cesárea programada, entonces trataremos de hacerlo nacer cuando haya tres días entre partido y partido, para que yo pueda presenciarlo y verlo 24 horas antes de irme.

En cuanto al equipo, en cierto modo es sorpresivo el primer lugar que volvemos a tener. Es verdad que tuvimos un inicio de campeonato muy bueno, pero después parecía que Oklahoma se escapaba. Sin embargo, nosotros, con diez triunfos seguidos y aprovechando derrotas inesperadas de Oklahoma y Miami, nos encontramos con que quedamos otra vez primeros de la NBA. Si bien eso no cambia tanto la situación y yo siempre le quito algo de importancia, no deja de ser meritorio pelear en lo más alto, lo mismo que ser el primer equipo en conseguir 50 victorias en la temporada.

La marca de 50 triunfos se explica por el tándem Popovich-Buford en el rubro cuerpo técnico-dirigencia, y por la fortuna de tener a Duncan, que es uno de los 50 mejores de la historia de la NBA

Nadie habla mucho de nosotros y estamos por debajo del radar, pero siempre presentes. Leí que es la 15° temporada seguida en que San Antonio suma 50 triunfos o más, un logro increíble. Yo estuve en doce de esas temporadas, y es espectacular vivir este presente tras tantos años y con un mismo grupo de jugadores. Es un logro importante y estamos todos contentos, pero sabiendo que falta todavía mucho. No significa nada porque alguna vez nos pasó que siendo primeros perdimos contra los octavos.

Semejante marca se explica por el tándem Popovich-Buford en el rubro cuerpo técnico-dirigencia, y por la fortuna de tener a Duncan, que es uno de los 50 mejores de la historia de la NBA, un ejemplo de tipo, humilde, trabajador, que jamás generó problemas de nada, algo que no es tan habitual en un jugador-franquicia. Desde entonces se mantuvo el entrenador, me sumé yo, se logró una previsibilidad muy rara en los deportes profesionales, y en especial en la NBA, algo de alcance mundial. Se me ocurren el caso de Manchester United con Alex Ferguson y Ryan Giggs, y el de Barcelona, ahora sin el mismo entrenador pero con los mismos jugadores. Sabemos que somos parte de algo excepcional.

El otro día nos dijeron que Tim, Tony y yo nos habíamos convertido en el segundo trío de jugadores que más partidos ganó en la historia de la NBA. Cuando uno se entera, pone las cosas en perspectiva por un rato, pero después tiran la pelota al aire, y en el baile hay que bailar. Tenemos que jugar y cumplir el objetivo de llegar bien lejos.

Los primeros cuatro de estos diez partidos fueron normales para nosotros, con altibajos, pero los últimos cinco o seis fueron muy buenos. Que el viernes, contra Lakers, todos los jugadores del plantel hiciéramos puntos, rebotes y asistencias fue algo circunstancial de un partido definido en un cuarto y medio, pero a la vez un signo de que estamos jugando bien, apretando mucho a los rivales aunque vengan en malas rachas, pasándonos la pelota y defendiendo bien. Es cierto que en esta temporada todavía tenemos saldo negativo contra los equipos más fuertes, pero últimamente jugamos bárbaro en Chicago, e impecable en casa frente a Miami. También ante Portland, que no está tan dulce como al principio, pero es un rival muy peligroso. Y a equipos como Utah y Lakers hay que ganarles; si no entramos a dejar todo, pueden ganarnos, como le pasó Oklahoma con Lakers hace unos días. Me sorprendió la rachita de Indiana. Al Este lo miramos apenas; a fin de mes lo miraremos un poco más. Tenemos bastante con qué preocuparnos en el Oeste... Llegado el caso de una final con Indiana o con Miami, veremos. Y de New York sigo los resultados y las estadísticas de Pablo, para ver si llega a los playoffs o no. Atlanta viene cayendo...

En los últimos diez experimenté un cambio físico; me siento más fuerte, con mayor capacidad para llegar al aro. Uno va soltándose. Me siento bien, como al inicio de la temporada, sin tener dudas.

En síntesis, es un buen momento para nosotros. Estamos disfrutándolo y al mismo tiempo tratando de no sobredimensionarlo. Hay que poner las cosas en su debido lugar; al fin y al cabo es una racha temporaria. Ahora vienen pruebas importantes, como Golden State allá, Houston un poco más adelante, e Indiana a fin de mes. La mayor parte de los equipos buenos pasó. De 16 partidos que nos quedan, serán cinco o seis los muy difíciles. Los últimos triunfos nos ayudaron a ganar confianza. Todavía falta para los playoffs, justo un mes. Muchas cosas pueden pasar. Tenemos que buscar la identidad final con miras a eso, pero da la sensación de que falta bastante.

En cuanto a mí, en los primeros diez días después de superar la lesión no estaba bien. Andaba con mucho cuidado, con dudas. Pero en los últimos diez experimenté un cambio físico; me siento más fuerte, con mayor capacidad para llegar al aro. Uno va soltándose. Me siento bien, como al inicio de la temporada, sin tener dudas. Voy arriesgando un poquito más, y entonces estoy haciendo más puntos. No es que Pop me haya pedido eso; nunca le dice algo así a alguien. Simplemente se trata de usar lo que da la defensa rival, y cada uno toma lo que ve como posibilidad. Si se da, se da.

Se preguntarán por el episodio de la zapatilla de hace unos partidos. Pues nunca me había pasado algo así, ni cerca. Fue por culpa mía. Desde hacía bastantes años tenía archivadas dos cajas de zapatillas en el garaje, sin aire acondicionado, y acá, en San Antonio, se pasa de momentos de 40 grados a otros de -2. Esa combinación es muy mala para el material, usé un par de esas zapatillas y pasó lo que pasó. Me queda como una anécdota más.

Por último, hace un par de días escribí en Twitter que cumplía un lustro ahí. Es algo como para remarcarlo no por el hecho de que yo llevo cinco años en eso, sino porque Twitter nos cambió a todos. Hoy parece que la vida sin compartir cosas en las redes sociales no existe, y no es tan así; hace poco vivíamos sin eso. Me pareció simpático marcarlo. Es increíble que algo que echó tanta raíz y produjo un cambio de generación importante exista desde hace apenas cinco años....

Aparecen en esta nota:
FacebookTwitter