Francia, un equipo muy sólido. Desailly y Blanc fueron los estandartes de la defensa y Deschamps y Petit compartían el centro del campo de juego. Bien posicionado de atrás hacia adelante, contaba con el as de espada en el ataque: Zinedine Zidane. Al orden táctico, le sumó a su juego mucha entrega y solidaridad. Un campeón no muy vistoso, pero pragmático e inteligente.